jueves, febrero 04, 2016

Hay un lagarto en la puerta

Había un lagarto enorme en la puerta. Parecía llevar allí desde siempre, apostado observando cada movimiento de mis ojos. Sus pupilas se dilataban y se contraían a destiempo, como si en realidad no estuviera mirándome a mí, sino a algo detrás de mí que solo intuía.

Pero detrás de mí solo había una gran montaña de podredumbre, de compost a medias sintético. No me causaba ninguna molestia, pero a ese gran reptil sí parecía importarle. ¿Y qué más le daba? Toda esa basura era MI basura. Las mondas mordidas a medias, los gajos semidescompuestos, los trozos de todo y de nada que se evaporaban y se convertían en matería orgánica con aspecto de estar digerida solo en parte... ¿a quién podían preocupar sino a mí? Pero los ojos facetados, traspasándome, parecían estar analizándola. 

Yo me preguntaba: con sinceridad, ¿qué puede decir de mí MI basura? Y los óvalos verdosos que el lagarto tenía en la cara me devolvían una monstruosa y honesta respuesta: lo dicen todo, idiota. Tú eres TU basura. Esa podredumbre, ese compost, son parte de tu persona, de tu legado, de tu herencia, de tu ser. ¿Cómo de mal huelen? Así hiedes tú. ¿Qué altura alcanzan? Tu triple, tu cuádruple, imagínate las razones. ¿Te gustaría besarlas, abrazarlas, comerlas? Ese es el peaje a pagar por una vida llena de contradicciones. Disfrútalo. 

El bicho seguía en mi puerta, pero yo ya no tenía puesta en él mi atención, sino en la montaña de heces a mi espalda. ¿Y si tenía razón? Me hubiera gustado acercar mis labios y besar y morder y masticar y comer, solo con la esperanza de que el lagarto cambiara su opinión sobre mí. Pero fui incapaz. Los efluvios de la materia en descomposición desconcertaban mi olfato, lo destruían. Y, a cada golpe de nauseabunda llamarada sensitiva, yo no podía sino hacerme la misma pregunta: ¿en verdad así hiedo?

Había un lagarto, estaba en mi puerta, y parecía llevar allí desde siempre, observando apostado mientras sus pupilas se dilataban y se contraían a destiempo. Pero, una vez que supe lo que realmente miraba, dejé de tener miedo. Y entré en pánico. 

viernes, octubre 09, 2015

Convicción

Vais a convertiros en ceniza. Todos,
diferentes y experimentados,
sentimentales y cuánticos,
formaréis parte algún día del manto madre,
del pasto de los insectos pequeños que se arrastran
y retuercen,
de la parda y rancia tierra que ahora
pisáis,
machacando metáforas manidas
a golpe de pecho, furtivas las miradas
sobre el enemigo ausente, furiosas las lenguas
por el agravio invisible.

La ceniza os igualará
-nos igualará-
y nos incorporará a la cadencia infinita
del universo que os ignora.

miércoles, junio 24, 2015

Obsesión



Estoy obsesionado con esta canción desde que la escuché por primera vez, hace unos días.

"Two Hearted Spider"

I wanna come over,
I want to come over,
And tear the place apart with you.

In the arms of a lover,
A two hearted spider,
I'm just a mess for you.

Oh, my na'veté,
Oh, my fickle views,
I feel my blood boil,
As our shadows fuse.

Every move you make,
Breaks me, breaks me.
Every smile you fake,
Breaks me, breaks me.

Let's build ourselves an island,
I want it now,
If they build a prison,
I'll knock it down.

Oh, my na'veté,
Oh, my fickle views,
I feel my blood boil,
As our shadows fuse.

Every move you make,
Breaks me, breaks me.
Every smile you fake,
Breaks me, breaks me.

I saw our shadows dance before the dawn,
I saw our shadows dance before the dawn,
And it breaks me, breaks me,
Breaks, breaks me, me, me, me.

Every move you make,
Breaks me, breaks me.
Every smile you fake,
Breaks me, breaks me now.

Every move you make,
Breaks me, breaks me.
Every smile you fake,
Breaks me, breaks, breaks,

Every move that you make.

Reptil

En mis sueños sigues teniendo
el rictus perfecto de la belleza extrema,
imperfecta como eras, eres, serás.

No hay manos suficientes en este planeta
para tocarte como es debido. Para

acariciarte
mancillarte
abofetear con furia
deslizar el dedo por tu espalda de reptil
sostener tu cuello, tal vez con dulzura,
desgarrar tu carne y luego engullir
tocarte
tocarte
tocarte
hasta el orgasmo.

Hubo un toque de queda, y una retreta,
y mil apocalipsis violentos en torno al humo que irradia tu boca
encapsulados en las noches en que te sueño entera y mía.

martes, junio 02, 2015

Certezas

Todos los bebés nacen muertos,
y los viejos están llenos de vida.

Somos una paradoja en nosotros mismos,
ahítos de la sed que da el ansia de extinción.

Nacemos, vivimos, morimos,
nunca en el orden correcto de las esferas celestes,
nunca como lo hacen los cuadrúpedos, los herbívoros,
los anélidos que se arrastran,
esos especímenes toscos antediluvianos de los libros de texto.

Boqueamos buscando aire, buscando vida,
anhelando una razón para no naufragar en la intemperie
de las noches sin Luna, los días de frío,
las madrugadas serenas en las que el viento húmedo te empapa
de promesas de solemne dicha.

Todos los bebés nacen muertos,
y los viejos están llenos de una vida,
que los jóvenes beben a bocanadas.

Yo, que el pañal ya desterré lejos,
y que lejana queda mi juventud insomne,
y que aún no peino las canas de la próstata corrupta,
no siento la vida como mía,
y la observo como quien ve llover,
lejana y transparente,
como un algo que pasará algún día,
como un algo que les pasa a otros, los que se mueren.

Qué penoso observar la existencia
como el que asiste al preestreno de una obra,
encaramado a la butaca, ansioso
por aventurar la trama,
desvestir a los personajes,
adivinar sus diálogos y posturas,
llorarles cuando desaparezcan de escena.

Todos los bebés, sí, nacen muertos,
los viejos están llenos de vida,
y los jóvenes la engullen
con bocas enormes llenas de dientes y lenguas;
y yo, a medio camino del todo y de la nada,
contemplo,
simplemente contemplo,
espectador, observante, testigo,
los días que me separan de la losa.

Bye June

Sí, sí, es verdad, es la única verdad*,
lo has visto grabado en piedra,
lo escuchaste a media voz en noches de Luna Nueva:

Existimos, y pensamos, y
somos, sobre todo somos,

poco menos que nada,
apenas un ápice de existencia,
acaso un trazo de inteligencia aferrada a un trozo de cuerpo.

Pero ni el cuerpo ni la inteligencia ni la existencia ni la nada
significan más que nada en nuestros ojos vacíos llenos de vacío.

Nuestros ojos son nada, nuestra respiración no significa gran cosa,
nuestros cuerpos son los yermos que recorremos en un caminar angosto,
pensando en la finitud, y en la pobreza de nuestros espíritus,
y en el recorrido abrupto lleno de incertidumbres
de nuestra vida plagada de paradojas.

La estupidez máxima es creerse vivo, y entero,
al respirar cada mañana.

Sí, sí, es verdad, es la única verdad,
lo sabes de madrugada cuando las arterias muerden,
los labios sisean, y las cabezas,
ay, las cabezas,
se convierten en simplemente ojos que observan
un Todo absoluto lleno de Muerte.



*El primer verso es de Vicente Aleixandre.

sábado, mayo 30, 2015

E.

Tan pequeño como un puñado llegaste a la vida,
una incógnita en ti mismo.

Eras, pero a la vez, no eras, entiéndeme.
El primero, y el segundo, y el único.
Los ojos de tus padres entornados sobre tu estampa
magnífica e insignificante.

Cada respiración tuya es un desgarro,
cada bocanada de aire, si es en tu boca,
es el milagro pleno, la absoluta dicha.

Tienes que luchar, te obligo a hacerlo,
y serás un guerrero inquieto de noches oscuras.

Tienes que luchar, no me obligues a
pedirle a un dios que ni deseo, ni escucho, ni
venero
a que te dé vida, esperanza,


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