jueves, noviembre 30, 2006

El messenger y yo

Me preguntaba hace poco alguien algo así como: "¿Por qué no te veo en el messenger desde hace dos meses?". Yo puse cara de poker, algo bastante estúpido ya que la pregunta se produjo por mail. Veamos, me dije, he estado un mes despreocupándome del messenger (de mi verdadera cuenta de messenger, quiero decir, no de la del trabajo) porque tenía cosas más importantes en la cabeza. Por ejemplo: qué comer, como conseguir dinero para decidir qué comer, qué hacer con mi vida, qué hacer con el puñetero gato que no hace más que meterse en problemas, ese tipo de cosas. Luego, para más inri, mi cuenta de msn caducó, se perdieron todos mis correos electrónicos, mi agenda de direcciones, todo: se me quitaron las ganas de entrar al messenger, ese invento del maligno (aka B. G., of course).

Ahora tengo una cuenta msn-hotmail vacía y una cuenta de messenger llena. Misterios de la existencia. Pero no las uso. Las usaré, supongo, dentro de poco, cuando tenga algo de tiempo libre para gastar. Echo de menos a algunos (y sobre todo algunas, sobre todo a R.) pero, con sinceridad, ahora mismo soy un caos, y el haber perdido la cuenta de msn-messenger sólo ha hecho que el caos aumente. Entre otras cosas.

Volvamos a la realidad. Hoy me ha llamado David, mi drogadicto amigo ilicitano. De Elche, vamos. Estuvo enrrollado con mi hermana unas semanas, luego se hartaron mutuamente el uno del otro y santas pascuas. Yo sigo pasándolo de puta madre con él, de todas formas. El caso es que está aquí mañana. Pues mañana lo veré, carajo.

El lunes por la noche Charlotte y yo fuimos de tapas con Miguel y Vicky, los dueños de nuestro pub favorito. Nos sacan casi treinta años de edad (exagerando, que soy andaluz), pero me da igual: son geniales. Ir con ellos a un bar de cocainómanos no tiene precio (para todo lo demás... venga, cualquiera puede completar la frase).

Ahora viene el comentario friqui: pongámonos dentro de la piel de alguien que no tiene en qué pensar. De repente pueden suceder cosas muy curiosas tales como, por ejemplo, imaginarse pidiendo la ciudadanía de Kinakuta. Pero claro, hay que tener cuidado: Kinakuta es tan real como Latveria (Jack Kirby, Stan Lee, Bernardo Fernández) o Qwghlm (Neal Stephenson). O como Pelargir. O como Macondo (pista para los no friquis). ¿Cuál era el nombre de Oviedo en la otra realidad? ¿Vetusta? ¿Umbría? Lo mismo da que da lo mismo. Lo único cierto, ahora que estoy enfrascado en cierto libro, es que Alan Turing murió como murió: joven y tras haber ayudado a derrotar a los nazis. Joven y tras haber sido medicado para erradicar su homosexualidad. Joven y con pechos que obviamente no deseaba, joven y ultrajado por el país que salvó.

Joven y absolutamente jodido. Y eso que era un jodido genio.

Turing es un héroe. Igual que Círdan. Igual que el coronel que no tiene quien le escriba, o Jesucristo, o Amacaballo Fat, o John Abruzzi, o que tantos y tantos otros, igual que David (mi amigo de Elche) que, involuntariamente, salvan mi vida cada día con una llamada de teléfono, un par de frases impresas en papel ahuesado o una buena frase de guión.

Faltan pocos días para que cumpla años y cada vez soy más sentimental. Puta mierda de hormonas (o de lo que sea).

10 comentarios:

Juan Antonio Fdez Madrigal dijo...

¿Turing? ¿Alguien ha dicho Turing? ¿Quién ha dicho Turing, o sea Dios, en presencia de un informático, eins? XD

¡Felicidades adelantás!

abel la poetisa dijo...

Pareces un poeta social/
comentando tu vacío existencial/
acudiendo a bares de venta de cocaína/
tal como haría el señor Joaquín Sabina/
Y luego leyendo libros raros/
que te harán quedarte en el paro.

Anónimo dijo...

¿Así que estás con el mes? XDDDDDDD

Por cierto, odio el messenger y adoro a Turing. Ale!

sonia dijo...

¡que batiburrillo de post, pero que entretenido! tiene de todo.
Pily B, pensaba que el yoga era mas tranquilito. ;) Besos

Violante dijo...

Yo adoro el messenger y no sé mucho de Turing (delito siendo mi hermano informático, pero en fin).
Gracias por la pista Macondo :P
Besitos diliáticos

Francisco Fernández dijo...

Supongo que estarás leyendo "En busca de Klingsor", de Jorge Volpi (ah, qué poquitas veces me lo he pasado bien con un escritor mainstream hispano)

(Eso sí, que lata nos dieron en la carrera con su maquinita)

Javier Esteban Gayo dijo...

U Oceánico, de Egan

Víctor Miguel Gallardo dijo...

Necronomicon. :-)

Víctor Miguel Gallardo dijo...

Digoooo... lapsus linguae, Criptonomicón, carajo...

Anónimo dijo...

Juer, Sonia, no lo pillo. Aiiiinsss!! XDDDDDD

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