jueves, diciembre 21, 2006

... como un niño pequeño

Uso mucho eso de "como un niño pequeño", pero de forma diferente. Es una de mis frases habituales (los que me conozcan en persona me la habrán oído, casi seguro), ya que suelo decir mucho eso de "me estoy haciendo pis como un niño pequeño". Es un decir, no digo eso de "haciendo pis", claro. No soy tan fino.

Esta noche no, esta noche lo que he hecho como un niño pequeño es llorar.

No suelo ver la tele. Las series que me gustan se emiten en exclusiva en Cuatro (House, Roma) o La Sexta (Me llamo Earl, Prison Break), aparte de una en Antena3 (Los 4400). De todas estas series la única que he visto por televisión enteramente ha sido Roma. De House vi algunos capítulos, pero luego descubrí que en internet (bit torrent mediante) aparecían mucho antes, y, coño, soy un ansioso. De "Los 4400" he de decir que cuando me la descargué por una dichosa recomendación no sabía ni que se había emitido la primera temporada en abierto. Y de las series de La Sexta... pues no hay más que hablar: SÍ, YO SOY UNO DE LOS PRINGADOS QUE NO VE TODAVÍA LA SEXTA. Mi pueblo tiene tres niveles: el nivel alto, sobre la colina; el nivel bajo, junto al río; el nivel medio, en la carretera que va a Sierra Nevada. Por alguna extraña circunstancia, que no alcanzo a comprender, sólo se sintoniza La Sexta en el nivel medio: los que estamos arriba o abajo nos fastidiamos (y nos quedamos sin ver el Mundial de fútbol, el Mundial de baloncesto, Prison Break, Futurama, Padre de familia...).

Resumiendo, que no suelo ver la tele, ya que lo que más me interesa son las series. No obstante, sí que veo, de cuando en cuando, Noche Hache y/o Buenafuente. Estoy al tanto, de todas formas, de lo que se cuece en la parrilla, y una de mis páginas favoritas es www.laguiatv.com, en la que me entero de todo, incluyendo audiencias (tengo una malsana curiosidad en ver qué triunfa y qué no, me pasa igual con el cine de estreno).

Hace unos meses, mientras veía Noche Hache, hice zapping y descubrí un programa en la Primera de TVE. He de decir que de TVE lo único que sigo, y de forma muy intermitente, es "Cuéntame cómo pasó". También he visto algunos capítulos de "Mujeres desesperadas", claro, aunque no es una serie que me entusiasme (aunque reconozco sus méritos). El programa (retomo la cuestión) del que hablo estaba presentado por Jesús Hermida, personaje del que no podía opinar nada a priori ya que apenas había visto nada presentado o dirigido por él. Me llamó mucho la atención dicho programa. Se llamaba algo así como "Las 50 imágenes de tu vida". Me gustó y me acostumbré a verlo.

Hoy ha sido "la final", por llamarla de alguna manera. Por votación de los televidentes se han elegido las cincuenta imágenes de la historia de la televisión en España, teniendo como invitados a cincuenta nombres ¿ilustres? del medio. Ha ganado el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. Muy lógico, fue impactante. Yo fui uno de esos millones de españoles que se manifestó por su liberación. Tenía 16 años y, por aquel entonces, era cercano a CNT. No importaba, aquella era una causa justa, así lo pensé. Luego me acerqué al PCE, y me manifesté por mil cosas más. Después de eso me acerqué al Centro, pero igualmente me manifesté en contra de la guerra de Irak. Causas justas, causas justas, supongo.

[Aunque luego llegue Escritor1 y me disfrace de revolucionario, qué cosas]

Por un extraño estado de ánimo, tal vez motivado por ver en las últimas horas la insufrible "Irreversible" (por una vez Marco tuvo razón: es vomitiva), me he pasado las casi tres horas de programa llorando. Tal cual. Me he emocionado con la muerte del Che Guevara, con la caída de Allende, con la muerte de Omayra (con esta especialmente), con la de Felix Rodríguez de la Fuente, con la de Fofo (y mira que no tengo ni repajolera idea de quien era, pero tenía cara de bueno, qué coño), con el 11S, con el 11M... Todo me inducía a llorar, menudo asco de extraño estado de ánimo. Para colmo, en los intermedios ponía Cuatro para ver el reportaje que han hecho los de Callejeros sobre el tema palestino, lo cual sólo ayudaba a... llorar más rápido.

Que por cierto, aunque sólo he visto tres de sus reportajes yo creo que ya me ha quedado claro: Callejeros merece, y mucho, la pena. Impagables.

Pues nada, que a moco tendido se me han pasado las últimas horas, yo que me las prometía tan felices con mi copia de "Dark City" en la mano. En todo caso, y para que no se me asuste el personal, he de decir que con la muerte de Chanquete no he derramado ni una lágrima: ha sido más divertido que ver a Millán Salcedo vestido de monja y montado en bicicleta, o que las declaraciones de Acebes con respecto a la guerra de Irak, o que, incluso, ver a Emilio Aragón con sus ascendentes... y tocando la puta campanilla (algo que me habían referido mis mayores pero que, hasta esta noche, no había podido comprobar personalmente).

Mierda de tele.

5 comentarios:

marco antonio raya. dijo...

"por una vez marco llevaba razón". pues menos mal, oiga. es que aún no he visto una película más gratuita, estúpida, pedante, ridícula y humillante que esa basura de irreversible.

en cuanto a la sexta, yo no la he visto nunca, se ve que esta parte de barcelona no tiene ese derecho.

en cuanto al llanto, va haciendo falta de vez en cuando, no me cabe duda. tendré que volver a ver bigfish. ;)

marco antonio raya. dijo...

y sí, tú sabes que llevo razón de vez en cuando (delicatessen es una opinión personal tuya, no me dirás que dolls no es una maravilla...)

sonia dijo...

Nada, que tenías el dia sensible, espero que en el próximo nos cuentes que te has reido tanto como llorado ayer. Eso si, viendo la tele dificilmente y sobre todo si son noticias. Besos

Anónimo dijo...

No me llores, no me llores... ¿Será verdad eso que dicen de los editores, que tienen la lágrima fácil? :-)
Y sí que eres un revolucionario, mal que te pese. Yo también me he manifestado por todo lo que dices y más, no te creas. ¡Hasta por el dichoso Estatut!
Ale, lloremos juntos.

Zapardiel dijo...

Tranquilo, yo he llorado con las quince películas del Estudio Ghibli, incluyendo las más edulcoradas. Y lloré con Terminator II (porque los robots asesinos también pueden ser entrañables!).

Así que... ¡a mis brazos, hermano! Seguro que si me pusieses delante de ese programa también derramaría alguna que otra lágrima, afortunadamente en mi casa no hay televisión desde hace unas semanas y me escapo de cosas así:)

Ñyak!

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