lunes, diciembre 18, 2006

Necesito vuestra ayuda

No estoy muy seguro de que la versión que cuelgo aquí sea la definitiva. En todo caso, se parece. Es el relato que da nombre a la antología que me autopubliqué hace unos meses. Dado que, hasta ahora, nadie ha sabido decir de qué iba, y dado que ni yo mismo lo tengo muy claro, quiero compartir con vosotros este pequeño texto. Para que me lo expliquéis, más que nada.

¡Gracias!

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PASAJEROS DE LA HABITACIÓN AZUL

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El día en que terminó la guerra yo me rendí incondicionalmente a ese nuevo orden que emanaba de vuestras entrañas. Enarbolando el estandarte de mi casta, la miseria y el miedo de miles de generaciones mortales, llegué hasta el tálamo de la habitación y, cayendo de rodillas, imploré que posárais la vista, aunque fuera un solo momento, en mí.
No me sentía digno, pero mi audacia os congratuló y, condescendientes, me tendistéis la mano, obligándome a acercarme. Mis pupilas se dilataron, el pulso se me aceleró hasta límites inconfesables. Lujuria. Placer. Redención del pecado original.
Yací con vosotros tres noches enteras con sus días, abrazado por la estirpe de los cainitas. Ningún peso sobre mis rodillas volverá a doblegarme, me dijistéis. Nunca estaré solo. Sonreí al comprender vuestras risas sinceras, lloré de alegría al buscar mi imagen en el espejo de la estancia.
Mi mutilación, la sangre que adornaba el lapislázuli, me guió en el camino hasta casa. Esa noche me la pasé buscando una respuesta en tantos y tantos ajados cuadernos, las preguntas de un niño que, aun convertido en hombre, no habían podido ser adecuadamente resueltas. Ahora, renacido en adolescente, trasmutado el niño de leche en niño de sangre maldita, quemé con presteza todas aquellas cuestiones lanzadas al viento, sin demora ni remordimiento. Las fotos de mi familia y mis amigos, las cartas de una novia de juventud o los billetes de tren de viajes de hace siglos. Limpié mi cabeza de vanidades superfluas y, mientras todo ardía, bajé las escaleras, abrí el portal y aspiré el olor de la madrugada de enero.
Admiré con deleite la belleza de la oscuridad de callejones y avenidas, regalé una palabra amable a cada niño perdido, encaminé mis pasos hacia el mirador y, una vez allí, grité, a quien quisiera oírlo: alabando estar vivo, gozando de cada minuto desde ahora a la eternidad. Soy un iniciado, dije. Soy un pasajero de la habitación azul.

9 comentarios:

sonia dijo...

A mi me suena a relato de vampiros.
Besos y felices fiestas.

Anónimo dijo...

Pues sí, ahora que sonia lo dice, se explican muchas cosas, aunque si sonia no lo llega a decir, para mí se hubiera quedado en relato de infancia a adolescencia...

Y en cualquier caso, está genial. Enhorabuena :-)

Por cierto, estupendo el número de Vórtice en Línea...

Víctor Miguel Gallardo dijo...

Sí que es estupendo el VeL9, por cierto, sí. Me parece que ahora mismito voy a poner un mensaje también aquí...

Y Sonia, eres la primera que dice eso, y me alegro porque mi primera intención es que fuera un relato de vampiros, efectivamente (yo pensaba que eso estaba bastante claro por un par de indirectas que hay en el texto, pero luego he pensado que lo había hecho rematadamente mal a la hora de introducirlas al ver que nadie las captaba).

:) Ya estoy contento.

Anónimo dijo...

Pues a mi si que me parecen claras las referencias vampíricas. Que no dejan de ser referencias del paso entre fases, infancia-adolescencia-madurez, o del inicio del viaje del héroe, si lo prefieres de la manera clásica.

Alfredo Álamo dijo...

Pues a mi si que me parecen claras las referencias vampíricas. Que no dejan de ser referencias del paso entre fases, infancia-adolescencia-madurez, o del inicio del viaje del héroe, si lo prefieres de la manera clásica.

Anónimo dijo...

Antes de volver a ponerme, ¿es la versión del libro? Que lo sé, que estoy en la parra...

Javier Esteban dijo...

Más que un cuento de vampiros diría que lo que has hecho es entrar directamente a escribir sobre todo aquello que simboliza el relato típico de vampiros (iniciación, sexo, fe, reflexión sobre la mortalidad, etc, etc) en un texto que apuesta a lo poético en lugar de por "acabo jugado una partida al 'Mascarada' y voy a escribir un cuento sobre ella". Lo cual se agradece, y mucho.

AMS dijo...

Esto es lo uqe yo dije, y me ratifico
“Pasajeros de la habitación azul”, el relato que da título al libro es una extraña historia que no se acaba de comprender, corrijo: yo no he entendido.

marco antonio raya. dijo...

a mí me recuerda a una mezcla entre 1984 y bowie. y cuando digo bowie, evidentemente me refiero a su película "el ansia". digamos que es un ansia filtrada de azul. en ese sentido es bastante vampírica.

para ampliar el tema, en breve terminaré la crítica del libro que le prometí al señor Gallardo. uno, aunque lo parezca, no olvida sus compromisos. :P

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