martes, octubre 31, 2006

Qué superheroe soy (dicen)

Your results:
You are Spider-Man
























Spider-Man
75%
Supergirl
65%
Hulk
60%
Catwoman
60%
Green Lantern
60%
Iron Man
60%
Superman
55%
Wonder Woman
55%
Robin
47%
The Flash
45%
Batman
20%
You are intelligent, witty,
a bit geeky and have great
power and responsibility.


Click here to take the Superhero Personality Quiz

De pérdidas

En unos meses se han despedido dos de los blogs que leía casi a diario. Sí, ni los nombro porque muchos ya sabréis cuales son. Con los dos aprendía y me sorprendía. A veces, incluso, echaba unas risas, o me indignaba al unísono con el autor/a, o me entristecía, o me daban que pensar... Pues eso, lo que es un blog (menos este que de por sí suele ser una chorrada, jeje).

Pues nada, con el/la autor/a del último blog desaparecido haré como con el anterior: comprenderlo. No queda más que eso por hacer: empatizar. Si lo hace, tendrá sus razones. Como las razones que, por cierto, ha dado, son más que correctas y racionales, sólo queda darle un tirón de orejas por privarnos de lectura y cruzar los dedos para que pronto volvamos a tener un blog de su autoría en línea.

:)

Y nada más por hoy, si acaso recordaros que aún tenéis disponible en

http://blogs.ya.com/sushiparatres

algunas cosillas que Marco, Charlotte y yo parimos hace un tiempo. Fue nuestro primer blog. SushiParaTres nos desvirgó. Luego cada uno tiramos para nuestro lado, y luego volvimos a confluir en The Gentle Art of Writing Enemies. Sí, parecemos los ojos del Guadiana (más o menos lo que pasa con los blogs de Javi Esteban, jejeje), ¿qué pasa?

lunes, octubre 30, 2006

Gato negro, gato blanco

Oh, qué gran película, qué guión descomunal, qué de risas, y qué de lágrimas. En fin, que no he visto "Gato negro, gato blanco", no sé si se me nota (sí que he visto otras cosas de Kusturica, y tampoco me entusiasmaron; por lo general el "folk" me la repanfinfla).

A lo que iba. Tres personas tres (los de siempre últimamente, o sea, Francisco Fernández, Charlotte y yo). Un poco de sushi, un poco de pollo en teriyaki, un poco de pulpo... y luego un kebab y una cerveza mientras veíamos "La novia de Frankestein" y oíamos "Hora Zulú". Una noche de domingo cualquiera, vaya. Encima, una camarera monísima me ha hecho un poco de caso, así que yo iba muy contento para casa.

Llegamos a casa. Pente, nuestro gato blanco, nos maullaba desesperado desde el balcón (craso error mío: le di de cenar a las siete y media pensando que eran las ocho y media... odio los cambios de hora). De repente, yo con las llaves en ristre, Charlotte (supongo que a estas alturas ya sabréis la mayoría que vivimos juntos y tal) empieza a decir algo así como "qué mono, qué mono". Yo sonrío. Vaya, soy mono. Pienso luego, tampoco acertadamente: no, coño, será por nuestro gato. La miro y lo veo: otro gato, totalmente negro y bastante pequeñajo, encaramado a la valla de nuestra casa. Lo cojo en brazos (yo soy así de espontáneo) y el bicho empieza a ronronear en plan bestia. Es demasiado pequeño, observo, para tener el celo. Tiene el pelo muy lustroso, totalmente negro a excepción de unos cuantos pelitos blancos en la nuca.

Y el pobre parece que tiene hambre. Mucha hambre.

Pues nada, que somos así de gilipuertas y nos lo subimos al piso. Encerramos a Pente(costés) (el gato blanco) y nos hacemos con un plato para darle un poco de comida. El gato (negro) come con muchas ganas. Al rato dejamos salir al blanco y... para qué. Un histérico, vamos, bufando como un descosido, inflando el rabo como si fuera un lemur rabioso. El gato negro se encarama a nuestros brazos, ronroneando de miedo. Lo bautizamos como Lestat. Luego, mirándole bien los bajos fondos, decidimos cambiarle el nombre por Masabakes. Acabo devolviéndolo a la calle.

El miércoles llegan Bernardo Fernández y su chica a casa. El viernes nos vamos de HispaCon. Charlotte tiene que entregar una traducción mañana mismo. Yo tengo que terminar una maqueta para pasado. No hay tiempo, y gran parte de la próxima semana la vamos a pasar fuera de casa. De haber sido posible, la pequeña y negra Masabakes se habría quedado en casa: ya habríamos hecho que Pente y ella congeniaran (con mucha paciencia, eso sí: por muy castrado que esté nuestro queridísimo gato, su casa es su casa y cualquier otro ente gatuno no es bienvenido, y menos cuando se papea ante sus narices su pienso).

En fin, que esa es la historia de este domingo-noche: charlas hispaconeriles, comida oriental, camareras monas y gatos negros y blancos.

Mañana será otro día. Y espero ver a Masabakes*, claro.

PD: Ni Lestat ni Masabakes son nombres elegidos por mí. Yo siempre he querido tener un gato negro que se llamara Choco. Sí, coño, Choco, ¿qué pasa? Soy un gafapasta venido a menos: prefiero a Donner y a McTiernan antes que a Kusturica y Allen, y quiero tener mascotas con nombres estúpidos, y me gustan los kebabs grasientos casi tanto como los cuscuses vegetales, y me ponen las camareras de tetas pequeñas y narices grandes, y me enfado cuando pierden el Betis, el Granada y Cebé... (que por cierto que este fin de semana ha habido pleno y los tres han cascado, los joíos). Obviamente nadie es perfecto, y yo menos, que para eso he sido siempre un gato negro inadaptado en un país de gatos blancos que me bufaban.

lunes, octubre 23, 2006

No te muerdas la lengua, o sea



No voy muy sobrado de tiempo pero... esto... pues...

Pufffff... Es que me da la risa, o sea, la risa. Hasta en Libertad Digital han criticado el cartel. En comparación el preservativo con el lema "Fóllate a la derecha" es hasta una buena idea de márketing. Lo juro por Snoopy.

PD: Alonso, bicampeón. El Madriz gana, me da igual. El CB Granada le gana al Grupo Dunas Gran Canaria (¡ole!), y dos de sus jugadores, Borchardt y Udrih, son los dos máximos anotadores de la liga ACB (¡bien, coño, bien!). Borchardt, además, es el primero en valoración. Este año sí podemos soñar. Ya era hora.

jueves, octubre 19, 2006

Por si cabía alguna duda...

... la portada de Vórtice en Línea número 8 no es nominable, según entiendo yo, a los Ignotus del año que viene. Más que nada porque es una ilustración de un menda desconocido que seguramente (y con un poco de suerte) estará criando malvas desde hace cincuenta años.

Algunos (Alfredo, Charlotte y pocos más) ya sabréis que estoy preparando un libro de ensayo sobre la Alemania nazi (working title: "¡Nazis!") que repasará la vida, obra y milagros de diez nazis diez, algunos tan contradictorios como Canaris y Rommel y otros tan genuínamente hijosdeputa como... bueno, qué coño, ya lo descubriréis si algún día se publica, hombre. Pues nada, que buscando documentación encontré un cartel, no recuerdo en qué año de la guerra se hizo, ni para qué se hizo, que era el que aparece en la portada: ni siquiera se puede llamar "retoque" a lo que hice, que fue sustituir la esvástica de la banderita por un lacónico "CF" (intenté hacerlo con el logo de la AEFCFT, pero aparte de que no quedaba demasiado bien, no me dejaba en demasiado buen lugar. Podéis llamarme como queráis, pero eso de "Fuhrer"... no, no, no, mejor el "CF" y santas pascuas).

Pues nada, que la portada es de un cartel de propaganda nazi, por si no se notaba. Y, por supuesto, está publicada sin autorización (ahora que venga el Partido y me denuncie si tiene güevos).

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Aparte, si véis que no hago mucho caso al mail, o a los comentarios aquí y allá, o lo que sea, no desesperéis, no me he vuelto un autista de repente. He estado bastante enfermo todo el fin de semana, y sólo hoy me he sentido más o menos recuperado. O sea, que he vuelto a la vida. Yo creo que ya mañana seré persona otra vez, os lo aseguro.

Arrivederci.

martes, octubre 17, 2006

Vórtice en Línea 8 ya en la red



Ya está disponible en la red el número 8 del ezine “Vórtice en Línea”, publicación electrónica en formato PDF y totalmente gratuita. Los contenidos de este nueva entrega son los siguientes:

Relatos:

“El raso en la máquina”, de Javier Esteban
“Cuenta atrás”, de José Ramón Vázquez
“Bruce Wayne es real. Nosotros no”, de Francisco Fernández Miser

Microrrelatos:

“HC Carroña”, “Rara Avis Imperialis” y “Hack King (entrar y salir)”, de Felideus

Artículos:

“Las guerras en el fándom español, ¿un mal necesario?”, de Víctor Miguel Gallardo Barragán
“Azar, orden, método y caos en la obra de Stanislaw Lem”, de Juanma Santiago
“¿Qué pasaría si hubiera ahora una nueva guerra civil?”, de Abel Pérez Valenzuela
“¿De qué se habla en el fándom? (I): El dragón “Ciruelo””, de Fandomator

Podéis descargarlo en la página http://vortice.elparnaso.com/ezine.htm

Aparte, aprovechamos para dar las gracias a todos los que habéis hecho posible que “Vórtice en Línea” haya conseguido siete candidaturas para los premios Ignotus de este año (Mejor Revista, Mejor Tebeo, Mejor Obra Poética [3] y Mejor Artículo [2]), y os informamos de que éste será el último número de “Vórtice en Línea” tal y como lo habéis conocido hasta ahora.

Un cordial saludo,

Víctor Miguel Gallardo Barragán
Coordinador Ediciones Parnaso

sábado, octubre 14, 2006

50 películas para ver antes de morir

O algo así. Es una lista elaborada por "expertos", por supuesto. Siempre son expertos. Hace tiempo que se publicó, pero hasta esta noche, en que he visto la tercera de la lista ("Ciudad de Dios") no me he decidido a comentarla.

He de decir que creo que estoy en racha. En los últimos tres días he visto, por este orden, "La joven del agua", "El protegido" y "Ciudad de Dios", tres películas de nueve (de nueve sobre diez, se sobreentiende). He tenido mucha suerte. Mañana o pasado caerán "El click" y/o "El laberinto del fauno", depende del dinero con el que cuente para gastar en cine y/o las ganas de diversión. "El laberinto del fauno", del bueno de Guillermo del Toro, es la primera de mi lista, por supuesto. Aunque Guillermo le tocara el culo a Charlotte en Gadir 2K4. Pelillos a la mar.

Al grano. La lista es la que sigue (con la puntuación que le doy de uno a diez a las películas que he visto).

1. Apocalypse Now (NO, NO LA HE VISTO. ¿QUÉ PASA? ¿VA A VENIR EL CORONEL KURTZ PARA FLAGELARME?)
2. The Apartment (8.0)
3. City Of God (9.0)
4. Chinatown
5. Sexy Beast
6. 2001: A Space Odyssey (9.0)
7. North By Northwest
8. Breathless
9. Donnie Darko (10.0)
10. Manhattan
11. Alien (9.0)
12. Lost In Translation (10.0)
13. The Shawshank Redemption
14. Lagaan: Once Upon A Time In India
15. Pulp Fiction (¡TAMPOCO LA HE VISTO! ¡NO ME IRRITÉIS!)
16. Touch Of Evil
17. Walkabout
18. Black Narcissus
19. Boyz 'n The Hood
20. The Player
21. Come & See
22. Heavenly Creatures
23. A Night At The Opera (7.5)
24. Erin Brockovich
25. Trainspotting (9.0)
26. The Breakfast Club
27. Hero
28. Fanny & Alexander
29. Pink Flamingos
30. All About Eve
31. Scarface
32. Terminator II (7.0)
33. Three Colours: Blue (8.0)
34. The Royal Tenenbaums (7.0)
35. The Ladykillers (8.0, tanto la original como el remake. Impagables)
36. Fight Club (9.0)
37. The Searchers
38. Mulholland Drive (En "la pila")
39. The Ipcress File
40. The King of Comedy
41. Manhunter
42. Dawn Of The Dead
43. Princess Mononoke
44. Raising Arizona
45. Cabaret
46. This Sporting Life
47. Brazil (En "la pila" también)
48. Aguirre: The Wrath Of God (8.0)
49. Secrets & Lies
50. Badlands

O sea, que he visto 14 de 50, a no ser que alguna traducción se me haya escapado. O que haya visto alguna que no haya reconocido. En todo caso, todas las que están (y he visto) me parecen muy buenas películas.

No obstante, mi lista de "50 PELÍCULAS QUE HAY QUE VER ANTES DE MORIR" es esta:

1 La gran evasión
2 Cadena perpetua
3 Las amistades peligrosas
4 Los santos inocentes
5 Donnie Darko
6 Dolls
7 Los diez mandamientos
8 Lost in translation
9 Lo que queda del día
10 Olvídate de mí
11 Ciudad de Dios
12 El sentido de la vida
13 Amélie
14 Casablanca
15 La pianista
16 Requiem por un sueño
17 Alguien voló sobre el nido del cuco
18 El bosque
19 El señor de los anillos: la comunidad del anillo
20 Seven
21 La lista de Schindler
22 El cartero (y Pablo Neruda)
23 La bestia de la guerra
24 El planeta de los simios
25 El jardinero fiel
26 Brokeback Mountain
27 La joven del agua
28 Ladykillers
29 Closer
30 Good bye Lenin!
31 Love actually
32 Training day
33 El protegido
34 El club de la lucha
35 Trainspotting
36 Días extraños
37 Doce monos
38 Pesadilla antes de Navidad
39 Fresa y chocolate
40 Dentro del laberinto
41 La guerra de las galaxias: El Imperio contraataca
42 Alien, el octavo pasajero
43 La vida de Brian
44 El golpe
45 El diablo sobre ruedas
46 Cowboy de medianoche
47 2001: una odisea en el espacio
48 La ventana indiscreta
49 Ser o no ser
50 Ciudadano Kane

Las diez primeras películas están ordenadas. De la undécima a la última, no. Eran cuarenta slots por cambiar y no son horas.

En fin, ahí queda eso. En unas cuantas hemos coincidido esos "expertos" y yo. Me sorprende, sobre todo, lo de "Donnie Darko". Yo pensaba que era una película minoritaria. Ahora que sé que no lo es, a lo mejor la veo con otros ojos.

...

No, qué va. Es cojonuda.

jueves, octubre 12, 2006

Es Dios, es Dios, es Dios... transfigurado en pato

O más o menos (pequeño homenaje a mi poema favorito de todos los tiempos. Sí, de Marco Antonio Raya).

Pero Dios en la Tierra, o al menos en el plano cinematográfico, tiene nombre. Y origen hindú. Se llama Manoj Nelliyattu Shyamalan, aunque es más conocido como M. Night Shyamalan. Hoy he visto, por fin, "La joven del agua", y me ha causado una impresión casi dolorosa: la de que aún me queda muy buen cine por ver. Sé que muchos no comparten mi idolatría por este autor criado en Philadelphia, y sé que muchos no ven con buenos ojos que se le esté intentando convencer para que dirija la nueva de Harry Potter. Allá ellos. Me parece que todo lo que toca lo convierte en magia y fantasía de la buena (está bien, lo reconozco, "Señales" no es tan buena, vale).

"La joven del agua" es la segunda película suya que más me ha gustado, siempre por detrás de "El bosque", que me parece una auténtica maravilla. Todavía no he visto "El protegido", pero todo se andará.

Aparte, el amigo Juanma Santiago me pone en una tesitura difícil de superar. ¡Un meme en el que hay que responder con títulos de canciones de tu grupo favorito!

Vaya por Dios. Mi grupo favorito son los Smashing Pumpkins. Responder preguntas basándose en los títulos de sus canciones es imposible.

Mi segundo grupo favorito son los 091, pero sería demasiado fácil... y no tan divertido. Así que, en homenaje a ese gran grupo (y también en homenaje a Juanma y a cierta foto que colgó en su blog, y cuyo enlace me reservo porque no sé si le iba a molestar... aunque la foto es magnífica y muy divertida...) elijo a los DCD.

Def Con Dos para los amigos.

Se siente.

***EL MEME***

¿Eres hombre o mujer?

“¿Qué dice la gente?”

Descríbete:

“Dímelo tú”

¿Qué sienten las personas cerca de ti?

Según el día, “Tú sí que eres tontorrón”, “Juguemos con objetos punzantes”, “Errores médicos” o “Duro y a la encía”. Sí, es que me hago querer.

¿Cómo te sientes?

Ahora mismo, siento que “Sigo siendo heterosexual”.

¿Cómo describiría su anterior relación sentimental?

“Veraneo en Puerto Hurraco”. O, tal vez, "El sargento Laser al borde del pánico".

Describe tu actual relación con tu novio/a o pretendiente:

“Promiscuidad”. :P O "Basta de nacimientos". Joder, es difícil con los DCD...

¿Dónde quisieras estar ahora?

“De cacería”. :) Pero con amor, ¿eh?

¿Cómo eres respecto al amor?

“Ciudadano terrorista”.

¿Cómo es tu vida?

“Rayados”.

¿Qué pedirías si tuvieras sólo un deseo?

“El coche no” (lo digo totalmente en serio: dejad en paz a Gronf*).

Escribe una cita o frase famosa:

“Mi reino por un poco de caballo”.

Ahora despídete:

“Señores”, no tengan “Pánico a una muerte ridícula” porque, sí, yo “Quemé el Liceo”. Hala.

Y le paso el testigo a... tachán tachán:

-Charlotte
-Violante
-Francesita
-Felideus
-Gilda

Venga, tenéis que hacer exactamente lo que yo he hecho: contestar esas mismas preguntas utilizando títulos de vuestro grupo favorito. :) Lo siento.

PD: Pily va a la Hispacón. ¡Yuhu! :D

---

*Gronf: Granada-O-No-Furula. Furular = Funcionar. Es el nombre de mi coche, ¿qué pasa? ¿Algún problema? Para mí es el más bonito del mundo: me lleva y me trae y nunca ha chocado (excepto aparcando). Con él he ido a Valencia, con él he ido a Málaga, he subido a Sierra Nevada, he ido de tapas y de copas y de almuerzos y de pic-nics. En él he hecho de todo menos fornicar con un centollo, que eso está feo, o escribir jarchas en honor a Acebes y Bustamante. Creo.

miércoles, octubre 11, 2006

No quiero ser agorero...

... pero la derogación de la Ley contra la contraprogramación me está matando. Estoy hasta los santísimos cojones (y perdón por lo de "santísimos") de Cuatro y de Antena3.

... pero va a haber invasión internacional de Corea del Norte. Hasta la República Popular China (aka China) empieza a estar de acuerdo. Lógico: ha dejado de ser el vecino entrañable para convertirse en el vecino obsoleto que hay que fagocitar.

... va a haber Luis Aragonés para rato. Como el conejito de Duracell y más allá. Pero la culpa no la tiene él, la culpa la tiene ese engendro pueril apellidado Villar.

... Bono y Ruiz Gallardón van a acabar enfrentándose, y eso que este último no quería. El ala derecha del PSOE contra el ala izquierda del PP. Gane quien gane todos perdemos. Qué bonito aquello de "qué buen caballero si hubiera tenido buen señor...". Pues eso.

... Bin Laden lleva muerto desde hace dos años, pero a nadie le importa. Seguirán matando en su nombre, firmando en su nombre comunicados y creando hombres-bomba en su honor.

... Nadie habla de la subida de los tipos de interés porque, en realidad, a nadie le importa. ¿Pagar más por las hipotecas? Bah, con lo fácil que es traficar con drogas...

...

...

...

De todos modos, hoy ha sido un día muy feliz, no os vayáis a creer. No quiero ser agorero, pero espero que se repita.

sábado, octubre 07, 2006

Me encanta el nombre de mi blog

Sobre todo en noches como hoy.

Pues nada, acabo de venir de un concierto en el Organ Jazz, el club que hay en mi pueblo. Tocaba un grupo muy bueno, no me acuerdo su nombre, pero la cantante era una mezcla entre Raquel García Silva y Celia Freijeiro. Allí me he enterado de que, probablemente, Charlotte y yo fuimos de los últimos en ver vivo a cierto personaje de las noches locales. Se llamaba Carlos, y era un pesado de cuidado.

Acodado sempiternamente en la barra del Organ Jazz con su libreta (escribía poesía, o eso decía), si te descuidabas te empezaba a comer el tarro con sus desvaríos. Tenía una gran cicatriz en la cabeza: no me atrevo a decir que estaba lobotomizado, pero sí que había tenido una operación a craneo abierto. Muy bien del coco no estaba, para qué nos vamos a engañar. La última imagen que tengo de él es, precisamente, la de una noche o dos antes de su muerte al golpearse la cabeza con el pomo de una puerta, según me han contado. Eran las fiestas, y queríamos terminar la noche en El Hielo Púrpura, otro pub cercano. Allí estaba él, bebiendo como un cosaco y bailando, él sólo en mitad del local, música de los ochenta tal y como bailaría un mono borracho al ritmo de las trompetas que anuncian el Apocalipsis. No obstante, no es esa la imagen que guardaré de él: la penúltima vez que lo vi, a principios de julio, fue precisamente en el Organ Jazz. Quique, el camarero, y un chaval estupendo al que le han negado la posibilidad de ser Policía Nacional (su sueño) debido a un pie plano mal diagnosticado (pues no existe), me había pedido que le regalara un ejemplar de "Pasajeros de la habitación azul". Se lo había recomendado Miguel, el dueño, que por lo visto le había estado comentando (no sé si bien o mal) uno de los cuentos. Ese día, el penúltimo de Carlos en mi vida, le llevaba el ejemplar, debidamente dedicado: teniendo en cuenta la de cervezas a las que nos invita, se merece eso y más. Justo cuando nos íbamos, Quique me pidió permiso para dejárselo a Carlos. El tipo este sabía que nosotros somos editores y que, además, escribimos, y sentía curiosidad por el libro y lo había pedido. Yo dije que sí. Unos minutos después nos fuimos a casa, y mi última imagen del Organ Jazz esa noche fue, precisamente, la de Carlos, ese hombre extraño, alcoholizado y obsesivo con el que nos hemos topado muy a menudo durante los últimos tres años, leyendo un relato de mi libro, ensimismado.

Me temo que ya no voy a tener la oportunidad de preguntarle qué le pareció. Probablemente él olvidó el libro nada más dejarlo sobre la barra, pero a mí me ha jodido vivo porque no voy a poder quitarme de la cabeza esa imagen.

Y siento remordimientos porque yo no lo tragaba. Alguna vez me invitó a una copa, era su forma de decir "oye, estoy aquí, hazme caso". La primera vez acepté. Las demás, no. Evitaba su presencia, me ponía de los nervios el tener que hablar de poesía a esas horas de la noche (me paso el día rodeado de literatura, lo último que quiero es gastar mis horas de asueto dándole a la húmeda con lo mismo).

Todo esto, encima, me recuerda dolorosamente a Tina. La última vez que vi a Tina antes de su suicidio fue en su fiesta de despedida. Suena raro, pero los que seguíais mi anterior blog ya estaréis al corriente de que ella ocultó su suicidio hasta unas horas antes de su muerte, que fue cuando bombardeó a sus amigos con e-mails de despedida; antes nos había contado que se iba a trabajar a Finlandia, y había organizado una fiesta de despedida en el pub Hypnosis en la que repartió gran parte de sus efectos personales a sus más allegados porque, supuestamente, "no podía llevárselos consigo"). De hecho, a mi cuñado, que vive en Inglaterra, le llegó un paquete suyo una semana después de la explosión que acabó con su vida. Es lo más macabro de lo que he tenido constancia en toda mi vida.

Pues eso, sentí remordimientos, y muchos, tras la muerte de Tina porque, en esa fiesta de despedida, no había podido apartar la vista de su escote, y le había comentado a Charlotte que me encantaban sus tetas. Menos de una semana después ella ya no existía, y me jodía que lo último que recordara de ella era el atrevido top que llevaba aquella noche.

Sé que perderé a mucha más gente, que conforme avance el tiempo muchos de mis conocidos irán muriendo. Lo harán también algunos amigos. Y familiares, ellos no se salvarán. Luego, en algún momento del camino, el que se irá seré yo, y dejaré a conocidos, amigos y familiares vivitos y coleando y pensando (tal vez tristes, tal vez indiferentes) en qué fue lo último que oyeron de mi boca, en cual fue mi último post en mi blog (si es que existen blogs... errr... digamos que dentro de cincuenta años [cruzo los dedos]), en qué recuerdo más entrañable compartieron conmigo... o en cosas tan triviales como el culo que me hacían ciertos vaqueros, la vez en que nos enrrollamos, la borrachera que compartimos con un tuno descalzo, o la situación ridícula con un pato y una pareja de la Policía Local que nunca vivimos.

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Dejando a un lado la pornografía emocional más barata, he de decir que estoy profundamente enganchado a Prison Break (como si no lo supiérais), y que llevo días pensando en escribir una entrada criticando a cierta Suciedad General de Nosequé Pollas (SGNP, no me voy a arriesgar a que me demanden) sobre todo desde que me enteré de que a Miguel, el ya mencionado dueño del Organ Jazz, un club que tiene pérdidas pese a ser uno de los mejores locales de música en directo que hay en Andalucía, le han exigido el pago del impuesto revolucionario.

Y que conste que las razones que la SGNP esgrime para cobrar el IR son razonables. Tan razonables como las que se gritan a voces para cobrar el otro IR que todos tenemos en mente.

Cobrar por un servicio que no prestas. Cobrar en nombre de otros, especialmente de los que no te han pedido que lo hagas, que son la mayoría. Habrase visto semejante estupidez. No la de ellos, ellos son muy listos. La estupidez proviene de los que permiten semejante tomadura de pelo. En la industria literaria (léase "canon de las fotocopias") también tenemos un caso parecido: a nosotros nos han ofrecido asociarnos a cierta sociedad, muy conocida también, de forma gratuita. Más que eso, nos dan dinero por pertenecer, pues están recaudando en nuestro nombre la parte proporcional de las fotocopias que se hacen en España que se presupone nos corresponde. Por supuesto cogí el formulario de ingreso y lo partí en mil pedacitos: conmigo que no cuenten para semejante negocio. Y con la parte proporcional de Ediciones Parnaso, que compren en e-bay un sosten usado de Lucía Etxeberría y que se hagan un poncho.

He dicho.

viernes, octubre 06, 2006

Juanma, yo también soy colchonero

Como lo oyes.

Por un extraño azar del destino acabo de leer un mensaje tuyo, inédito en mi memoria, de hace bastantes meses (si no me equivoco, de hace nueve meses mínimo) acerca de (a grosso modo) los Barcelona-Atleti.

Te explico: la primera vez que fui al Calderón fue la primera vez que fui al Bernabeu. Más o menos.

Al Bernabeu fui en 1996 o 1997. Mi instituto organizó una excursión para ver el Museo del Prado, y para allá fuimos. Vimos El Prado, y luego nos fuimos al Retiro y los más atrevidos (manda cojones, ¿qué peligro tiene?) nos montamos en las barcas y remamos un rato. Me temo que los granadinos somos bastante terráqueos, y los que nos atrevimos a montar en barca se pueden contar con los dedos de una mano (tengo una foto que atestigua que yo sí me monté). De aquella visita a El Retiro conservo, aparte de la foto de marras, un testimonio inigualable: un autógrafo de Tristanbraker. Sí, el friqui en cuestión tenía una mesa montada en mitad del parque, y por alguna extraña razón me firmó un autógrafo que le pidieron unas amigas mías.

"Para Barry, mi intelectual amigo" (sic)

Barry soy yo. El mote me lo puso Dani Doña durante un partido de balonmano; Dani creo que actualmente es uno de los bailarines del Ballet Nacional (o al menos lo era cuando lo dirigía Nacho Duato; no sé quien dirige actualmente el ballet nacional ni si Dani sigue allí). El mote viene por Barragán, mi segundo apellido.

Cuando Tristanbraker, friqui entre los friquis, me dio el papel con su firma y la dedicatoria, me eché a reir. ¿Intelectual? Bah. El tipo no demostró ser demasiado inteligente: no por llevar gafas uno es intelectual.

A lo que íbamos: después del Retiro alguien (se llamaba Elizabeth y era el rollete de mi amigo Abel, cuyo blog muchos conocéis y vilipendiais o adorais) insistió en ir al Bernabeu. Pues nada, para el Bernabeu (¿lleva tilde éste apellido? Bah, me da igual). Llegamos al estadio, después de una caminata bastante considerable por la Castellana, y los guardias nos indicaron, no muy amablemente, que mejor nos fuéramos a tomar por el santísimo culo. Estaba cerrado, era tarde, volved a vuestro terruño, catetos de mierda.

Oiga, que somos andaluces y madridistas.

Pues eso, respondió el guardia, impertérrito.

Alguien se apiadó de nosotros y nos permitieron entrar, durante diez o quince minutos, a la antigua sala de trofeos del estadio. No muy espectacular, por cierto. Sólo seis copas de Europa (qué pocas), y cinco de ellas eran réplicas (que me corrija algún friqui del fútbol). Tengo dos fotos que atestiguan mi comparecencia en tan magno antro del balompié: en la primera, un grupo de chicos muy feos y chicas bastante guapas posamos ante la vitrina de las Copas de Europa. En la segunda, el mismo grupo de chicos y chicas estamos ante el estadio, en una instantanea tomada desde la Castellana y en la que todos, a excepción de Rafa Cruz (¿qué fue de Rafa, Abel?) y Máximo (¿Máximo sigue vivo?) hacíamos el signo de la uve con la mano en conmemoración del reciente 5-0 del Madrid al Barcelona en la liga.

...

Pasaron muchos años. Yo seguía en contacto con Rafa porque compartíamos facultad. Máximo se había casado, según mis últimas informaciones de la época, y llevábamos muchos años sin vernos. Con Abel me encontraba de vez en cuando, especialmente cuando nos encontrábamos, sin previa cita, en botellones de mala muerte en los más malolientes callejones de Granada. De las chicas de las fotos del Bernabeu... nadie sabía. Ni siquiera del rollo de Abel. O especialmente del rollo de Abel, juas.

Yo estaba en la facultad. El Granada estaba haciendo una temporada magnífica y se había clasificado para disputar los cuartos de final de la Copa del Rey. La persona con la que pasaba más tiempo en aquellos años era Emilio, un compañero bastante raro (¡hola, Emi!) de la carrera. Al Granada le tocó el Atleti. El Atleti ganó, me parece que por uno a dos, en la ida, en el Nuevo Los Cármenes.

Varios días después, yo escuchaba la radio. De repente, El Anuncio: viaje a Madrid para ver el partido de vuelta de los cuartos de final de la Copa del Rey. Estadio Vicente Calderón, Atlético Club de Madrid versus Granada Club de Fútbol. Mil quinientas pesetas incluyendo viaje y entrada.

Yo parpadeé. ¿Mil quinientas pesetas? Por aquel entonces mantenía una relación bastante estrecha con una chica madrileña, de nombre Laura, una fanática (como yo) de los Smashing Pumpkins que había conocido gracias a la sección de contactos de la revista Kerrang!. ¿Mil quinientas pesetas? Joder, el autobús ordinario a Madrid me costaba dos mil quinientas pesetas. ¡Me ahorro mil y encima voy a un campo de primera división!

Volví a parpadear.

Ah, no, que es el primer añito en el infierno. Vaaaale: un campo de primera división en el que juega un equipo de segunda división.

Me puse en contacto con la peña granadinista que organizaba el viaje, que resultó ser la Peña Los Cármenes. Pagamos al contado (o "atocateja", que diría mi padre), y quedamos para dos días después a las tantas de la mañana. Fuimos Emilio y yo, los dos a cara de perro y con muchas ganas de pasarlo muy bien. En Ciudad Real, a la salida de la cafetería en la que desayunamos, un tractor casi embiste a nuestro autobús, pero esa fue la única anécdota del viaje (aparte de que me mareé en las curvas esas que hay justo antes de Madrid. ¿Son las curvas de Aranjuez? Ni idea, no doy para más, y mi memoria menos). Fue muy emocionante ver pasar, por la autovía, a media docena de coches que nos adelantaban con banderas del Granada sacadas por la ventanilla. Ellos tocaban el claxon y nosotros, cincuenta críos y/o peñistas, les gritábamos cosas como "Vamos Granada" o "Mucho Granada, oé" (aún no había llegado el nefasto cántico de "A por ellos, oé, a por ellos, oá"). Durante el trayecto se sorteó una botella de ron. A mí no me tocó.

Llegamos al mediodía y Emilio y yo nos comimos nuestros bocadillos. En mi cabeza aún resonaban las palabras de mi padre: "¿Para qué coño vas a Madrid?". Tenía guasa que me lo dijera él, que había visto al Granada en el Bernabeu, en el Calderón, en La Rosaleda, en el Rico Pérez, en La Condomina... Vale, eran otros tiempos (de primera división), pero me fastidió que no entendiera que para mí ver a mi equipo en un campo como el del Calderón era el no va más.

Yo tenía planes muy concretos para el día en Madrid: de tres a siete, me enrrollo con Laura (mi amiga por carta, a la que le tenía muchas ganas). Luego, veo perder al Granada. Después, duermo en el autobús hasta que llego a Granada.

Era un plan perfecto. Nada podía salir mal.

Los cojones. Emilio, mi fiel y queridísimo Emi, que ahora se gana la vida en Oxford como puede, tenía otros planes para nosotros: primero, ir al Parque del Oeste para ver el Templo de Debod (un templo egipcio transplantado en mitad de la capital del Reyno, lo cual no deja de tener su gracia). Luego, a la sala de trofeos del Real Madrid. Luego, al Calderón a ver ganar al Graná.

Oh, Dios mío, he creado un monstruo, creo que pensé.

Llegamos de forma demasiado fácil al Parque del Oeste. Años más tarde, al ir al British Museum en Londres, me acordé del Parque del Oeste y de la madrequeloparió porque todo me resultaba extrañamente parecido: te bajas del metro y giras a la derecha. Luego preguntas y, tras andar hasta que te canses, estás en medio de lo que buscabas. Penoso. El Parque era bastante bonito, aunque se veía a la legua (que me lo confirmen los madrileños) que no debe ser el lugar más seguro del mundo después del anochecer. El Templo de Nebod... bueno, muy curioso. Nos hicimos unas cuantas fotos bastante curiosas (de las que no conservo ninguna, por cierto) y punto pelota. Anecdótico y poco más.

Y yo no podía de dejar de pensar en Laura y sus ojos color cielo.

Y Emilio, en su obtusa embriaguez mental, no podía dejar de pensar en el Bernabeu y su recién remodelada sala de trofeos.

Nos volvimos a embarcar en el metro y nos bajamos en un lugar de la Castellana que no se correspondía con lo que esperábamos. Creo recordar que había un Corte Inglés (o Hipercor, u Opencor, o Supercor, o Fnac, o Casa del Libro) justo al lado de la boca del metro. Todo era demasiado pijo para nosotros. Preguntamos a un par de viandantes (o a diez: ¿alguien sabe por qué en Madrid, cuando le preguntas a una chica una dirección ella da un respingo y sale huyendo? ¿Es timidez, malafollá, extrema gilipollez? El caso es que, obligatoriamente, teníamos que preguntar a hombres mayores de cincuenta años o a mujeres mayores de sesenta).

Finalmente llegamos al Estadio Santiago Bernabeu.

Y, efectivamente, habían reformado la Sala de Trofeos. Ahora era mucho más digna. El Madriz ya tenía, me parece, ocho copas de Europa, y había una vitrina que giraba enseñándotelas mientras un monitor te mostraba los goles de las finales. Patético pero efectivo. El punto culmen era un lugar desde el que se veía el cesped del campo. Era casi imposible no asomarse y hacerse la pregunta de "¿Cómo debe ser esto lleno de gente?". Creo que ahora, siete u ocho años después, tengo la respuesta: pues igual pero con gente, imbécil.

Salimos del Bernabeu, Emi extasiado y yo, que no dejaba de mirar el teléfono móvil prestado (el que mi madre tenía porque mi hermana era epiléptica y quería tenerla controlada) bastante confundido.

(¡Si yo venía a Madrid a echar un polvo!).

Ni modo, que dirían Bernardo Fernández, Vicente Fox o, incluso, Luis Buñuel: por obra y gracia de Emilio aquello se había convertido en una visita cultural-deportiva. Nos montamos en el metro y nos bajamos en cierta parada de la que no guardo recuerdo alguno excepto el nombre (¿podría ser "Pirámides" o algo así?). En el vagón iban media docena de miembros del Frente Atlético. Emi, que llevaba una bufanda del Granada, la dobló en torno al cuello para que sólo se vieran los colores rojiblancos (bendita casualidad) y no el nombre del equipo. Él andaba muy asustado, a mí me hacía gracia porque, sinceramente, no creo que a los ojos de los seguidores del Atleti nosotros fuéramos interesantes. ¡Un equipo de 2ª B que no pisaba primera desde 1979! Poco menos que una anécdota. O ni eso).

Nos bajamos en la estación de ¿Pirámides? y, yendo para el campo, que está muy cerca, vi un cartel del partido pegado en el exterior de un bar. Era el cartel estandar del añito en el infierno (con Kiko envuelto en llamas golpeando un balón) pero personalizado: Atlético de Madrid-Granada. Flipé. Y, acto seguido, arranqué con mimo el póster de la pared, lo enrrollé, y lo introduje en mis calzones. Llegamos al Calderón, canjeamos nuestros pases por entradas válidas y nos metimos en el estadio. Ya había bastante gente, pero nos pasamos por la sala de trofeos, mucho menos espectacular (por decir algo) que la del Bernabeu. Allí descubrí, al ver a un gran indio de cartón piedra, el apelativo de los colchoneros. Curioseamos un par de minutos y nos fuimos a nuestras gradas. Uno de los fondos, ciento cincuenta, siendo generosos, hinchas del Granada. En el gallinero, mismamente.

El partido empezó, y no debía de haber ni media entrada. En todo caso, a nosotros el ambiente nos parecía impresionante: gente a babor, gente a estribor, ¡gente por todas partes! Y, enfrente, los del Frente (incluyendo cierto Bastión, la madre que los parió a todos). Espectacular, escandaloso. El campo de Los Cármenes, incluso en el mejor de sus días, sólo puede contener a 18000 espectadores y, sin embargo, en el Calderón, esa cifra se duplicó para ver una eliminatoria ganada de antemano contra un equipo de tercera fila.

Por supuesto perdimos. No me acuerdo si 2-1, 2-0 o 3-1. Tal vez ninguna de las anteriores. Creo recordar que el Granada, por lo menos, chutó unas cuantas veces a portería, pues recuerdo nuestro alborozo en esas ocasiones y la cara de estupefacción de los aficionados del Atleti más cercanos.

Bajo nuestras nalgas, y durante el partido, una alfombrilla de Lucky Strike. Sobre esa alfombrilla dormí esa noche, en el autobús (la primera vez que me quedaba dormido fuera de una cama). Y hasta hace poco tiempo esa alfombrilla permaneció conmigo.

A lo que iba, y ya resumiendo: el ambiente del Calderón me hechizó, y desde ese momento me convertí en cuarto y mitad de colchonero. Un poco menos que Juanma. O que Pily. O que Antonio (¡hola, Antonio!). Ni Barça ni Madrid ni pollas: Kiko golpeando un balón incendiado. Y punto.

miércoles, octubre 04, 2006

La diversificación

A veces me pregunto, "¿qué cojones estás haciendo con tu vida?". Luego miro las cajas de libros que llenan mi casa y sonrío. Pues sí, estoy llenando el mundo, en una escala ínfima, de libros. Libros que gustarán, libros que no gustarán. Pero, viva Jacinto Benavente, libros al fin y al cabo.

Y de temáticas diversas. Para muestra, un botón, el de las novedades de otoño de Ediciones Parnaso.



Gel azul, de Bernardo Fernández.

Es ya el número 7 de la colección Vórtice. Cuando empezamos con esta colección, allá por el lejano octubre de 2003, no tenía muchas esperanzas de que nuestra aventura editorial fuera a llegar tan lejos. Pero, a trancas y barrancas (¡un saludo a Pablo Motos!) aquí estamos. Siete números, y el octavo en preparación ("Cristales de fuego", de José Antonio Suárez). Más de lo que podría haber imaginado. Y, cada nuevo volumen que llega a mis manos me llena de una felicidad inmensa, no podéis ni imaginároslo. Como ya dije en otro lugar, es casi un orgasmo.

De este libro en cuestión puedo decir muchas cosas. La primera, que me cautivó. Incluye, entre otras cosas (que tendréis que descubrir vosotros mismos) dos novelas cortas realmente espectaculares. La primera, que da nombre al volumen, es una mezcla de buena ciencia ficción y buenísima novela negra. La segunda, "El estruendo del silencio", fue finalista del UPC del 2004, y es una maravilla sorprendente.

Si no queréis gastaros los trece o catorce euros que valdrá el libro, no problem, pero echadle un vistazo si podéis en casa de algún amigo o en la biblioteca de vuestra ciudad, estoy seguro de que os va a dejar gratamente sorprendidos.

Bernardo es un crack, no digo más. Qué sencillo parece hacer lo que él hace, pero no nos engañemos, no todos tenemos ese don.

Pasemos a la otra colección, Hipocampo:



Nueve contribuciones a la Sociología de la Comunicación, de Varios Autores

Es un libro realmente interesante, una iniciativa de un grupo de estudiantes de los últimos cursos de Ciencias Políticas en la Universidad de Granada capitaneados por Jordi Molina (al que mando un saludo por si lee esto). Son nueve pequeños ensayos acerca de distintos aspectos de la Sociología de la Comunicación, abarcando temas tan diversos como El Graffiti, la información en tiempos de guerra, la repercusión de los medios de comunicación en las mujeres en relación a temas sanitarios, los grandes grupos de comunicación... Realmente interesante.



La Venganza, de Nefer

Nefer es el seudónimo del autor/a que se esconde tras esta obra. Y tras muchas otras obras, me atrevería a decir. Ésta es la segunda parte de un libro que verá la luz a principios del año que viene y que dará mucho que hablar, por lo que se trata de un caso casi único en el mundo, que yo sepa: primero verá la luz la segunda parte y luego la primera. Se trata de fantasía épica en el más amplio sentido de la palabra, con una fuerte base temática en el satanismo, las divinidades duales, etc. No se ha suavizado el argumento (al contrario de lo que ha pasado con la primera parte) por lo que habrá escenas realmente fuertes y difíciles de digerir. O sea, ideal para mentes calenturientas, jeje.



Repaso somero a medio siglo, de C. Díaz Aguado

Será por deformación profesional, pero este libro es de mis favoritos. Narra los hechos acaecidos aproximadamente desde la Restauración hasta el fin de la Guerra Civil desde el punto de vista de alguien que vivió en persona esos acontecimientos. Una obra muy curiosa y muy reveladora.



4, Barview Cottages, Pipinha de Sousa Muchacho

Sin lugar a dudas el libro más extraño que ha publicado Ediciones Parnaso en toda su historia. Está patrocinado por el British Council y por la Unión Europea, y narra las vivencias de una voluntaria portuguesa en Irlanda del Norte. Está escrito en portugués y en inglés, a partes iguales. Ahí queda eso.

Pues nada, por una vez me apetecía hacer un poco de publicidad, qué le vamos a hacer. No me odiéis, esto pasará muy de tarde en tarde (somos Parnaso, no Planeta; sacamos nuevos libros cada cuatro meses... desgraciadamente para los que tenemos que vivir de esto).

Hasta luego.

martes, octubre 03, 2006

Reflexión

Lo dijo Jacinto Benavente:

"Algunos escritores aumentan el número de lectores; otros sólo aumentan el número de libros".

Ahí queda eso. Y el que tenga oídos para oír...

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