jueves, febrero 22, 2007

La doble nacionalidad

De un tiempo a esta parte ando obsesionado con casarme, en parte para formalizar una relación que ya es de cinco años (mes arriba, mes abajo), sobre todo por atar cabos legales, en parte para adquirir la doble nacionalidad y tener un bonito pasaporte británico. La culpa, como casi siempre, la tiene el cine y los delirios subsiguientes: desde que vi "Hijos de los hombres" tengo sueños recurrentes en los que el mundo se va al carajo y sólo perdura una pizca de cordura en la Pérfida Albión. He llegado a ver a helicópteros del ejército sacando a puñados de jubilados ingleses de la Costa del Sol, una evacuación muy divertida porque, las más de las veces, yo me subo a la cabeza de los jubilados y, levantando muy alto el pasaporte, grito eso de "¡Soy ciudadano británico!" o "¡Yo prime!".

Válgame el cielo, qué cosas. Casarme. No me lo he planteado a menudo, pero supongo que me gustaría una ceremonia civil sencillita, sólo con familiares muy cercanos (creedme, cuando tienes treinta primos lo que más ansías es tranquilidad), sin convite y sin nada de aspavientos. Pero, ay, a mi Charlotte de mis entretelas esto no le gusta ni pizca: como no quiere casarse, dice que si lo hace alguna vez tiene que ser en la Alhambra, vestida de rojo (de Valentino, para más inri), y con cientos de invitados.

(Lo cual nos llevaría a la ruina, no tanto a nosotros pero sí a nuestros padres)

Por otra parte, ya por lo menos no tengo la presión de tener que casarme por la Iglesia para tener contenta a mi madre porque mi hermana parece haber encontrado a su medio pomelo, que ya era hora (han desfilado por sus brazos los tíos más gilipollas del planeta Graná, engendros sin pizca de cerebro, metrosexuales adictos al gimnasio, camareros sifilíticos... ese tipo de gente).

Vuelvo a divagar. Ustedes me perdonen. Pero es que me haría tanta ilusión tener una casita en Maidenhead, a orillas del Támesis, con una barquita amarrada a un tocón y una caña estropeada con la que no podría pescar una carpa jamás... y todo ello sin ser un inmigrante peloso con pretensiones de escritor de medio pelo. ¡Ay! Qué bonito es soñar, y es gratis, os lo aconsejo.

16 comentarios:

Juan Antonio Fdez Madrigal dijo...

Nosotros hicimos una ceremonia íntima (padres y hermanos solamente) y fue la mejor decisión que tomamos... qué tranquilidad y qué bien nos lo pasamos (y qué baratito :-) ). Claro que eso depende de los gustos de cada cual.

Francesita dijo...

Lo de Charlotte, la Alhambre y el vestido rojo viene a que probablemente se da cuenta de que es imposible. De todos modos, no necesitas la nacionalidad para trabajar en Inglaterra, que aunque ellos lo nieguen, están en Europa.

Francesita dijo...

Perdón, la Alhambra.

marco antonio raya. dijo...

yo voto por lo de la casita en ironmaidenhead- y yo voto por boda, así tengo una excusa viciosa para bajar a graná. :P

Sir Alsen Bert dijo...

Ostias!!
Juro que no sé cómo he llegado hasta aquí.
Ah, si tus razones más profundas para casarte es consolar la burocracia, si por esa razón deseas ser hombre casado, hágase según vuestra palabra.

Saludado quedas, mamoncete. Joder, cuánto tiempo, pollo.

(Bueno sí, sí sé cómo he llegado hasta aquí. Me dio el soplo el coleguita Silvio, Resident Evil)

Violante dijo...

Pues sí, Charlotte quiere Alhambra y rojo Valentino. Es una conditio sine qua... Así que ya sabes lo que hay.
De todos modos, si cede y os casais en otro sitio y con u vestido no-Valentino espero poder asistir al evento ^^

Víctor Miguel Gallardo dijo...

Juan Antonio, eso justo es lo que quisiera yo. Total, si lo único que quiero es que sea oficial para que luego el Estado no me joda si surge algún problema (desde luego que soy de la opinión de que nadie me tiene que dar permiso para estar con una persona, ni la Iglesia, ni el gobierno, ni nadie).

Víctor Miguel Gallardo dijo...

Francesita: sí, a eso me suena, a ponerlo lo más difícil posible. ;) Y ya sé que no se necesita la nacionalidad para trabajar allí (lo estuve sopesando hace unos meses), yo lo único que quiero es el pasaporte. Jeje.

Víctor Miguel Gallardo dijo...

Marco: tú puedes venir cuando quieras, carajo (ya lo sabes). Y no te preocupes, cuando tenga la casita junto al río hablaremos de lo divino y de lo humano mientras vemos jugar a los gatos. Porque si tengo casa propia tendré muuuuchos gatos, que nadie lo dude. :P

Víctor Miguel Gallardo dijo...

Coño, Alsen, dichosos los ojos. Precisamente tengo en mente un post en el que tú podrás opinar, y mucho... En unos días, en unos días.

A cuidarse, y besos para las niñas ;)

Víctor Miguel Gallardo dijo...

Violante, a ver qué tal. El post era casi una broma, yo por ahora no me lo planteo demasiado en serio. El problema es ese: "no planteárselo demasiado" no es igual a "no planteárselo"...

Doris Day dijo...

La idea de Charlotte me parece preciosa, pero la logística de esa boda puede ser complicada ;)

En cualquier caso, ¡¡vivan los novios!!

Juan Antonio Fdez Madrigal dijo...

Al hilo de la última frase de Doris, y dado que no sólo el primer paso para casarse es pensarlo, sino que los pasos intermedios resultan ser en la mayoría de los casos bastante irrelevantes para el asunto, casi que estoy por felicitaros ya... :-)

Francesita dijo...

Sabes lo gracioso, que cuando leo tus posts o los comentarios, es que te hoy hablar, chico... que cosas.

Doris Day dijo...

Estoooo, ahora que caigo, que seguro que no sabes quién soy, qué grozzera :(

Pues soy la otra mitad de la ceremonia que menciona juan antonio en su primer comentario. A ti, a Charlotte, a Violante, y no sé si a alguno más os conocí en la Hispacón de Dos Hermanas... Muchos besos a todos, y nos vemos por los blogs.

Juanma dijo...

Mi hermana se casó por lo civil, en los juzgados de Pradillo, hace veintiún años, y éramos unos ochenta. Una boda íntima, para la época. Por supuesto, el convite tuvo lugar en un salón de bodas que ya ni existe.

Mi hermano mayor se casó por lo civil, también en los juzgados de Pradillo, hace siete años, y éramos once: padres, hermanos y cuñáaaas del novio... y los contrayentes. Los novios casi llegan tarde al juzgado: mi hermano venía de un juicio (como abogado, se entiende); mi cuñada, de poner un examen. Después nos fuimos al restaurante extremeño de la calle Libertad, y arreando.

Mi hermano mediano se casó por lo municipal, hace cuatro, y sólo eran los novios y las testigos (ambas madres). Se casaron en vaqueros, y hasta pasaron de cambiarse anillos. Un par de domingos después nos invitaron a comer a un extremeño.

Las formas pueden cambiar, pero el fondo es el mismo, mientras estés enamorado de la otra persona.

Pero la idea de Charlotte es taaan bonita, Víctor... Piénsatelo. O, al menos, casaos en un lugar con vistas a la Alhambra.

Abrazos.

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