martes, noviembre 13, 2007

Gantz: qué pena de censura


Me comentaba hoy por teléfono Supergarban que se ha quedado con ganas de ver alguna serie japonesa que he comentado en el blog. Sea para ella esta recomendación, y a ver si se anima a comentar, jeje.

Gantz es otra de esas series que las ha pasado canutas. Consta de dos temporadas de trece capítulos, la primera de ellas bastante fiel al manga original (la segunda nada de nada, incluyendo un final inventado para una serie que, en cómic, aún sigue existiendo). Ha tenido muchos problemas con la censura, en primer lugar por su alto componente erótico, y en segundo (y yo creo que principal) porque es extremadamente violenta: a su lado, Dragon Ball o Caballeros del Zodiaco parecen versiones edulcoradas de los Teletubbies, y el sangriento final de School Days una mezcla de Chicho Terremoto con Heidi.

Hay sangre, vaya que si hay sangre. Y hay sexo, menos en el anime que en el manga pero ahí está después de todo. No habría creído a alguien que me hubiera dicho que me iba a gustar una serie de este tipo, pero el caso es que Gantz, pese a una segunda temporada en la que se inventan un final a marchas forzadas, es una serie a tener en cuenta, muy por encima de la media, con un buen guión y a la que, en el capítulo de los contras, sólo se le puede achacar ser algo lenta en la resolución de las "misiones". Al estilo de lo que pasa en gran parte de la animación japonesa de acción y lucha, es inverosímil que, en mitad de una pelea (en la que, por añadidura, pueden arrancarte la cabeza de cuajo), te pongas a divagar, a conversar contigo mismo sobre las gilipolleces que te vienen a la cabeza, a recordar tiempos mejores (y peores)... En fin, Supergarban tiene razón al señalar que la cultura japonesa es la cultura japonesa, y no voy a ser yo el que critique el tempo de la serie porque, si fuera otro, Gantz seguramente no sería Gantz y no aparecería aquí.

No sé siquiera si es bueno contaros la premisa. Si os podéis fiar lo más mínimo de mí, que os la estoy recomendando encabrecidamente (como diría Francisco Fernández), dejad de leer ahora mismo, que vienen alerones feos. Hacedme caso: es mejor acercarse a esta serie sin ninguna idea de lo que vas a encontrar, virgen. El resto, los que necesitáis de un aliciente para descargar y ver una serie de estas características, seguid leyendo:

La premisa de Gantz (la serie, ojo) es la siguiente: hay gente que, cuando muere, es transportada a una habitación de los suburbios de Tokyo en la que Gantz, un humanoide (¿es humano? ¿Quién es ese tipo?) conectado a un huevo negro repleto de armas y material de combate, les encomienda "misiones" en las que tienen que eliminar a alienígenas que conviven, de forma invisible, con las personas. Los alienígenas pueden cobrar múltiples formas, algunas grotescas (genial el "hombre cebolleta"), otras aterradoras (impagables esos alien con forma de estatuas budistas), pero el caso es que cada uno de los difuntos-guerreros, al eliminar a un alien, recibe una serie de puntos, como si fuera un videojuego. Si sobrevives a la misión, sigues tu vida (como si no hubieras muerto) hasta que Gantz te reclama para una nueva pelea. Si llegas a los cien puntos (y esto es algo que sólo se intuye en el anime, pero que en el manga está más que bien especificado) puedes obtener tu libertad. U otras cosas, ojo, que no todo es librarse de la muerte porque, ¿y si realmente te empiezas a sentir vivo cuando te sumerges en el juego?

El argumento de Gantz es una pasada, como veis. Lástima que la serie sea tan corta, y que muchas de las situaciones vengan cogidas por los pelos, porque podríamos estar hablando de una de las series más impactantes (que de hecho lo es, pero truncada) de la historia de la animación. La Iglesia Católica, por cierto, también puso su granito de arena en su defenestración, culpándola de imbuir en los jóvenes deseos de matar al prójimo. ¡Por el amor de Dios (nunca mejor dicho), que estamos hablando de una serie de dibujos animados hecha para adultos! La adrenalina te sube viéndola, eso os lo aseguro, pero si después de echarle un vistazo te entran ganas de matar a alguien, el problema no es la serie, eres tú, hombre.

Muy recomendable.

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Ahora mismo estoy viendo las siguientes series de anime, que serán comentadas aquí de forma obligatoria:

-Clannad: totalmente inocente pero... ¿qué tiene ésta serie que da tan mal rollo? Me pone los pelos de punta, y sin embargo parece casi un producto infantil. Seis capítulos vistos por ahora (al ritmo de la traducción, por cierto, porque la serie es tan reciente que creo que aún se está emitiendo en Japón) y enganchado del todo a esta pequeña joyita.

-Yamato Nadeshiko Shichi Henge (también conocida como The Wallflower o Perfect Girl Evolution). Ya comentada aquí. Voy por el capítulo 12 y me divierto como un enano. Si a alguien le interesa, la estoy subiendo a www.tu.tv, el pariente pobre de YouTube, en la que está teniendo mucha aceptación. Con que pongáis "Yamato" o "Hilezkor" en el buscador la encontraréis. De nada.

-Death Note: todo el mundo me la había recomendado, y precisamente por eso tenía miedo de verla. No obstante, estoy enganchado. Espero terminarla en breve (voy por la mitad, aproximadamente por el capítulo 23) y ya os comentaré, pero por ahora me ha deparado varias horas de estar con los ojos pegados a la pantalla. Es absurdamente inteligente, visualmente impactante, y acabas queriendo tener un shinigami de esos detrás tuya, jeje.

-Green Green: recomendada por Eli-san y por mi primo José Antonio, todavía estoy en el primer capítulo. Es divertida pero no sé si llegaré a verla entera porque, la verdad, no aporta gran cosa (y las comparaciones son odiosas, pero entre Death Note o Clannad y esta no hay color).

-Maburaho: la premisa (una sociedad en la que el status depende de las veces que puedes hacer magia a lo largo de tu vida) es interesante, e incluso casa con un proyecto de novela corta que dejé por imposible hace unos años, pero es demasiado estridente para resultar satisfactoria. De todas formas, acabaré viéndola entera, supongo.

-Seien: estúpidamente complicada, tampoco ayuda que muchos de los que han subido la serie a internet hayan confundido el capítulo 1 con el 2, complicando aún más lo que ya de por sí es pretenciosamente complejo (aunque tenga su miga, no lo niego). Me pasa lo mismo que con My Girlfriend, The Final Weapon: este tipo de series de ciencia ficción es mejor leerlas que verlas.

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