miércoles, mayo 14, 2008

Cómics

Algunos actuales, otros no tanto.


¿Quién no conoce "Persépolis", de Marjane Satrapi? Pues se ha convertido, más allá de la polémica con respecto al origen de su autora y a su versión en cine, en un superventas por méritos propios, a mi juicio.

"Persépolis" narra la historia de la propia Marjane, nacida en la Persia del Sha, su deambular (nunca mejor dicho) vital, incluyendo un accidentado exilio en Austria, y su vuelta al Irán post-revolucionario. El dibujo es sencillo pero más que efectivo. La historia, sin llegar a ser la repera limonera, es agradable de leer, divertida unas veces e inquietante en otras, aunque peca de un didactismo que se les hará pesado a los que ya sepan de sobra lo básico sobre los últimos años de la monarquía persa y el advenimiento de un régimen teocrático. No obstante, una obra imprescindible.


De la misma autora podemos leer esta maravillosa "Pollo con ciruelas". Desgarrador como pocos cómics (de hecho a mí no se me ocurre ninguno en este momento), narra una historia en principio sencilla: el protagonista, un músico afamado, ha visto como su mujer, en una discusión, rompe su instrumento favorito, un tar que ha estado ligado a él durante gran parte de su vida. O, al menos, desde que la vida empezó a merecerle la pena.

"Pollo con ciruelas" es brutal. La búsqueda de un nuevo instrumento que le haga desear seguir tocando va a la par que los recuerdos de un pasado que le persigue constantemente.

Por favor, si no os habéis leído esta obra, no tardéis en pillárosla.


Ganadora del Pulitzer, "Maus", de Art Spiegelman, es probablemente el cómic que más ha dado que hablar en los últimos veinticinco años (es en 1980 cuando se empieza a publicar, por entregas)... entre los que no son aficionados habituales al cómic. No me extraña porque calidad no le falta, pero no nos engañemos que son muchos los cómics que pueden estar a su altura, ya no sólo a nivel estético, sino de desarrollo, recursos, argumento, etc.

No obstante, "Maus" es otro de esos imprescindibles (lo mismito que "Persépolis") que cualquiera, guste o no del cómic, ha de tener en su estantería. Narra la historia del padre del propio dibujante, empezando desde su vida en la Polonia pre-nazi, en la que trabajaba de comerciante de telas, hasta su inclusión en el ejército polaco que intentó detener la invasión alemana. Luego, y parafraseando a Spiegelman, "allí empezaron sus problemas", ya que una vez liberado empiezan las razzias contra el pueblo judío polaco, de las que Spiegelman Senior saldrá más o menos bien parado (viendo morir a la mayor parte de su familia por el camino) hasta que ingresa en Auschwitz.

Ni que decir tiene que sobrevive, y no estoy desvelando nada porque el cómic está contado desde los años 70 en que Art, el hijo, sonsaca a su padre como puede información sobre la guerra, teniendo que lidiar con un carcamal lleno de defectos que, para más inri, es racista como el que más.

En "Maus", como un lúcido Spiegelman comentó, no hay buenos ni malos absolutos, empezando por los propios judíos (los ratones): algunos de ellos son malos a rabiar, y pocos podrán ser considerados como santos varones, por supuesto; y lo mismo pasa con polacos (aquí representados como cerdos), alemanes (gatos), suecos (ciervos), estadounidenses (perros), franceses (ranas), etc.


Peter Bagge se convirtió en un estandarte del grunge, pese a no gustarle el grunge. El que uno de sus personajes más conocidos (por no decir el que más) sea de Seattle y raro de cojones, el bueno de Buddy Bradley, tampoco ayuda. El caso es que Bagge es del estado de Nueva York, pero en "Apocalipsis Friki" vuelve a reincidir y coloca la acción en el estado de Washington.

La historia no tiene desperdicio: dos "frikis" (uno un camello de poca monta, el otro un nerd que trabaja para Microsoft) vuelven de las montañas después de un período sabático motivado por la ruptura sentimental del informático. Sin embargo, Corea del Norte tiene sus propios planes y ha bombardeado con armas atómicas Seattle. Ya no hay dónde volver, y en todo caso el bosque puede resultar más seguro que todos esos tíos raros que huyen, escopeta en mano, buscando la supervivencia.

Está claro que "Apocalipsis Friki" no va a ser del gusto de todos. A Bagge o se le ama o se le odia. No obstante, a mí me encanta, qué se le va a hacer.


El Bute es un dibujante, vete tú a saber de dónde (presumiblemente granaíno por los cuatro costados) suficientemente conocido por estos lares y alrededores más inmediatos gracias a su participación durante la tira de años en la publicación motrileño-sanité, "El Batracio Amarillo".

"P´aberse matao" es uno de los álbumes recopilatorios de su trabajo, y para mí uno de los mejores, rescatando material que, a lo largo de los años, apareció en la citada revista. Supongo que algunos de los gags pasarán desapercibidos a los no habituales de la capital granadina (genial el del toxicómano pedigüeño en el autobús 8, o el de la conductora del 33), pero recuerdo que está de saldo y que tiene muchas risas.

Además, el autor es un cachondo mental.

2 comentarios:

Francisco Fernández dijo...

Un breve apunte biogŕafico sobre Miguel, alias Eeeel Bute: es cordobés de Fernán Núñez (el Lepe de la provincia de Córdoba) e hizo Bellas Artes en Granada. Ha colaborado en El Batracio Amarillo de los de Motril, el Mala Impresión de los MegaMultiMedia de Málaga y hasta en el Kiss Comix. Tiene gafas y un ojo detrás de cada uno de los cristales y es una panzá de reír.

Anónimo dijo...

el de apocalipsis es muy cabrón. Parece como de coña, pero no lo es...

mola, mola

para cuando una recomendación (guiño) poética (guiño guiño)

Jorge

PD: bueeeeeeeeeeeeeeeeeeno, aceptamos una desrecomendación (guiño guiño)

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...