lunes, agosto 25, 2008

Las reglas del juego

Fallé la porra de las Olimpiadas, ya que pronostiqué 17 medallas y han sido 18. Bueno, está bien, y estoy satisfecho ya que ha sido el mejor resultado de los seleccionados españoles desde Barcelona 92 (se admiten reclamaciones, aunque advierto que no voy a cambiar de opinión). Destacar el papel jugado por los ciclistas y piragüístas, las medallas de las irregulares selecciones de baloncesto y balonmano, la plata de esos jabatos del hockey y de esas fieras de la sincronizada, el fracaso incontestable (ya lo vaticinaba yo) del atletismo, el batacazo del triatlón (donde llegué a vaticinar dos medallistas, quedando la cosa en un cuarto y un quinto puesto, qué pena) y el sudor invertido en gimnasia (incostetables Deferr, Almudena Cid y el resto de competidores/as).

Pero vayamos por partes:

Lo de la vela, más allá de la injusticia en el 49er, no lo entiendo: lo menos que pueden hacer los pijos y pijas españoles es aprender a navegar bien. No les pedimos más que eso (porque más no pueden dar).

En hípica: vale que el caballo de marras enfermara, pero la cosa ha sido tan discreta que casi ha pasado de puntillas. No, espera, quítale el casi.

Judo y Taekwondo: una vergüenza casi comparable al atletismo. Y digo "casi" porque en estos dos deportes de lucha el sistema de competición es algo injusto.

Atletismo: repito la palabra de Vergüenza, pero en mayúsculas. Algo huele mal desde hace tiempo en la Federación (que se lo pregunten a Paquillo o a las chicas), y esto no hace más que confirmarlo.

Baloncesto: el equipo ha ido de menos a más, firmando una primera fase dubitativa, unas clasificatorias meritorias y una final tremenda. De aplicarse las normas del basket para todos por igual, hoy estaríamos hablando, seguramente, de la primera medalla de oro para España en unas Olimpiadas. Un equipo como el estadounidense no debería necesitar de "olvidos" arbitrales para hacerse con el oro. Pero ha sido así. La final de ayer domingo por la mañana (menudo madrugón, dormí sólo dos horas y media) ha sido uno de los mejores partidos que he visto en toda mi vida. El sabor es agridulce: es obvio que EEUU ha sido la mejor selección del torneo, pero también que, en circunstancias óptimas de arbitraje, podríamos haber ganado. No digo que hubiéramos ganado, pero sí al menos que habríamos tenido la opción, cosa que no ha pasado. Me gustaría decir que la selección española ha estado de chapeau, pero esto no es cierto: algunos partidos los han ganado a base de coraje y poco más, y así no se puede ser campeón ni a las chapas.

Balonmano: sorprendente el bronce de un equipo que se agota, que ya no sabe a qué recurrir en los momentos de debilidad. Es una medalla a base de huevos, ya que no se debe ni a la técnica ni a la superioridad deportiva.

Hockey: hablando de huevos, ahí están los chicos del hockey (las chicas poco pudieron hacer), casi siempre a remolque y pendientes de la remontada, pero nunca renunciando. Si hubieran ganado el oro, nadie habría podido echarles nada en cara.

Ciclismo: impresionante Llaneras, como siempre desde hace una década. En ruta, excelente resultado porque, mal que nos pese, no tenemos grandes especialistas contrarreloj. En BMX, lo esperado. En Mountain Bike, pequeña decepción.

Gimnasia: todos unos monstruos.

Natación: pequé de optimista. Es obvio que hay que progresar, aunque estamos en el buen camino, sobre todo las chicas.

Sincronizada: no se puede vencer lo invencible. Una plata en sincronizada, tras las rusas, equivale a un oro moral. Para quitarse el sombrero.

Halterofilia: notable muy alto.

Esgrima: sorprendente.

Tenis de mesa: lo esperable.

Tenis: estupendo, genial. Muy corta la respuesta de chicos y chicas, quitando a los medallistas. Esperaba mayor participación en rondas superiores, pero Rafa Nadal deja claro que es un prodigio de esos que sólo aparecen cada muchos años, y el dúo de chicas ha rendido al máximo. No se puede pedir más.

Resumiendo mucho: lo he pasado genial estos días olímpicos. Vi la final de tenis masculino, por ejemplo, en un bar de Piñar, en Granada, rodeado de Guardias Civiles: muy divertido, cierto. Las dos horas y media de sueño antes de la final de baloncesto valieron la pena sobradamente. La semifinal de hockey me hizo gritar por primera vez con este deporte. Bolt y su autosuficiencia me encantan (yo me comportaría igual o peor que él). Phelps es un máquina y punto. Lloré con la despedida de Almudena Cid, con las lágrimas del dúo alemán de piragüísmo cuando perdió la final con España o con la emoción del tercer español en 20 km. marcha (mi imagen de los Juegos, aunque nadie la haya visto). Soy un friqui del deporte, qué se le va a hacer.

Y, aunque no tenga relación, exceptuando el nombre del post:


Nueva tira aquí. Y, encima, el "cómo se hizo" de una tira cualquiera. No os podéis quejar (yo sí me quejo, todavía no he visto por aquí un puñetero comentario de Iron Mango).

3 comentarios:

Alfonso Merelo dijo...

La final de tenis la vi yo el pasado domingo en La Marea, famoso bareto de Cádiz con la cerveza mas estupenda que puedas probar. Los camareros ya te ponían la jarrita sin pedirla y todos saltábamos a cada punto de Nadal.
Estos juegos han sido casi, casi, como los de Barcelona para mi. Todo ha sido estupendo. Y los 100 y 200 mas espectaculares que recuerdo, salvando el enfrentamiento de Lewis y Johnson.
Y en la final de baloncesto tiré dos veces las tostadas. Hasta la vió mi madre con 78 años. Al parecer se lo pasó de miero. Incluso se perdió la misa de 11, que ya es decir.

Alfonso Merelo dijo...

De miedo, quiero decir.

Juanma dijo...

Me he perdido casi todas las Olimpíadas (motivos varios), pero, de lo poquito que he visto, mis conclusiones son:

Hemos salvado los muebles gracias a las sorpresas. Si llegamos a depender de las medallas seguras, vaya ridículo.

Lo de 49er no lo veo bochornoso: fueron más listos. Anda que si nos hubiera pasado a nosotros no hubiéramos alabado lo listísimos y espabilaos que somos... Pero sí: a los pijos con pelas hay que pedirles más. Como decía Tony Curtis en Con faldas y a lo loco: «Vengo de jugar al waterpolo: he ahogado dos caballos».

El bronce de balonmano es un justo homenaje a uno de los mejores seleccionadores que ha tenido España en cualquier deporte, al mejor portero de los últimos años y a una pandilla de mataos con sentido de equipo. Qué lástima que Islandia nos pasara por la piedra. Oh, por cierto, hemos pasado a la historia... de Islandia. :-P

De atletismo no he visto nada de nada, ni siquiera a Usain Bolt (bueno, sí, en las repeticiones de las dos carreras, pero he tardado unos días en enterarme de que también había batido el récord del mundo de Michael Johnson, lo que lo convierte a mis ojos en el héroe de Pekín, por encima de Phelps). Lo siento por los marchadores (Bragado y Paquillo hubieran merecido la medalla), pero igual es un aviso para depurarse al rancio de Odriozola. La crisis de la federación ha arrastrado a todo un deporte. Qué guay.

En baloncesto, sólo vi entero el partido contra China y más o menos la mitad del partido contra Lituania. Me hubiera encantado ver la final, pero no pudo ser. Los pasos finales de Navarro, que los árbitros no tuvieron las gónadas de pitar, me parecen uno de los detalles más interesantes de los Juegos. Tengo que ver la final. ¿Alguien la ha grabado? Me pasé todos los Juegos diciendo que la diferencia real entre una selección USA en plenitud de forma y la selección española era de quince puntos. Me alegro de haberme equivocado. Aunque lleven otro Dream Team, en Londres palman fijo: ante Argentina, España, Grecia, Lituania o Rusia, pero palman. Las distancias ya son mínimas. Me ha encantado Howard, al que no conocía. Y el base chino, un tío muy competente.

Y poco más puedo decir, porque no vi nada más. Ah, sí, Nadal y Samuel Sánchez. Qué fieras. Así da gusto.

Yo calculaba entre quince y veinte medallas, así que me alegro de haber acertado. Aunque el regusto es amargo, por la natación, el waterpolo y el atletismo.

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