viernes, octubre 24, 2008

Planeta azul, cadenas verdes... ¡gilipollez profunda!

A veces me levanto con buen pie. También al contrario: muchas otras estoy casi a punto de irme a la cama pensando que el mundo vive regido por deficientes mentales profundos que a duras penas consiguen acordarse de respirar a cada momento para no caer, inertes, en el suelo de parlamentos, sedes de gobierno y similares.

Por ejemplo, soy de la opinión de que el grueso de los españoles somos gilipollas de campeonato. Que Aznar durara ocho años y que su sustituto sea Zapatero, por ejemplo, es una buena muestra del "buen" criterio que tenemos, en primer lugar, los que acudimos a las urnas, yo el primero; y, en segundo lugar, de los afiliados que consiguen que semejantes individuos lleguen a lo más alto de sus respectivos partidos. Todo es disculpable, desde luego: Aznar llegó al poder como "remedio" a un supuesto ladrón; Zapatero llegó al poder como "solución" a un más que comprobado megalómano. Es triste, es como el chascarrillo ese de que "la democracia es el menos malo de los sistemas de gobierno conocido": siempre andamos aferrándonos al espíritu de supervivencia y "del menos malo" y no al criterio que debería imperar, que no es otro que el de dejarnos regir por gente capaz. Obviamente eso de que vivimos en una "sociedad de mérito" es una absoluta farsa. De ahí que todavía tengamos monarquía, por ejemplo.

Me gustaría irme de vinos con Aznar, ya que estamos, y comentarle que, efectivamente, él puede no estar seguro de que el hombre es un factor decisivo en la degradación del planeta. Más que nada porque los hombres, individual y grupalmente (que no por ser más y gritar más fuerte vamos a tener la razón en nada) podemos equivocarnos, ser ignorantes, mirar para otro lado o arrimarnos al sol que más calienta. También le diría que lo siento, que lo siento muchísimo, pero que el hecho de que el hombre se está cargando el planeta en el que vive es algo que se da por verdad irrefutable, y que sólo un necio puede mentirse a sí mismo y a los demás negando lo evidente. No es cuestión del cambio climático, del efecto invernadero o de la descongelación de los polos, es algo más siniestro: la mayor parte de los animales se adaptan al medio. Si no lo hacen, han de emigrar a lugares que sean más aptos para su supervivencia, que en última instancia es el objetivo de todo ser vivo. Algunos animales, más dotados, son capaces de pasar por alto en parte esto y "adaptan" el medio a ellos mismos. Sobre todo el hombre, aunque no es el único. Sin embargo, el ser humano sí es el único (quitando algunas especies parasitarias) que puede modificar el medio adaptándolo a sus necesidades sin dejar la posibilidad de que naturalmente, y en caso de que las condiciones cambien, se revierta la situación del ecosistema a su estado natural. En otras palabras: el hombre destruye y deja cerrada la posibilidad de que las cosas vuelvan al estado original a no ser muchos siglos después (cuando, a fin de cuentas, nos va a dar igual a todos). El hombre, por ejemplo, no tiene la culpa de la desertización del Sahara, otrora vergel del Edén. O de la extinción de los dinosaurios. Sí tiene la culpa, en cambio, de la desertización de muchas otras zonas del globo a base de expoliar el medio natural muy por encima de sus posibilidades de regeneración. O de la extinción de cientos de especies cada año debido a la modificación de ecosistemas, la caza y pesca incontroladas, la contaminación o, simplemente, el azar.

Los que me conocen sabrán que aunque respeto tanto el ecologismo como el animalismo, no soy ni ecologista ni animalista. Me defino como "humanista" en el sentido de que creo que el interés de la supervivencia y progreso del hombre debe primar sobre todo lo demás. Para algo nací humano, qué coño. Si yo no miro por los de mi especie, dudo mucho que los osos panda y las ballenas se vayan a interesar por mí y por los míos (de buen grado nos exterminarían, estoy seguro). He llegado a decir, en alto y en público, que prefiero ver la Vega de Granada llena de polígonos industriales antes que lo que es ahora, apenas un recuerdo de lo que fue, si ello conlleva un aumento del nivel de vida de la población de los alrededores (no lo olvidemos, Granada es una de las zonas más pobres de España). Lo cual, me parece, fue casi un error: afirmar que el hombre tiene prioridad no quita que sea una sandez permitir que se talen indiscriminadamente todos los bosques del mundo, que cacemos a todos los animales cuyas pieles son susceptibles de ser convertidas en abrigo o que contaminemos el agua de nuestros ríos o el aire que respiramos. Destruir sin dejar abierta la puerta a la reconstrucción es una barbaridad. La misma barbaridad que Aznar y sus amigos checos o de donde sean propugnan en aras del liberalismo económico.

El mismo que nos ha sumido en una crisis de mierda, por cierto.

Y da absolutamente igual que los polos se estén derritiendo por nuestra culpa. Esa no es la cuestión de fondo.

Pero también me gustaría irme de vinos con Zapatero; o, mejor, de cervezas, por aquello de ser más popular, más de barrio y chaqueta de pana y zapatos con las suelas desgastadas, al estilo de los socialistas de los primeros tiempos de la democracia post-Franco. Sería un honor explicarle que no es necesario que España esté en ninguna estúpida conferencia internacional que no va a servir para nada; que, de verdad, no se moleste en hacer absurdas declaraciones o de mover hilos donde no los hay, que España ya tiene el toro por los cuernos: algunos de los mayores bancos mundiales son españoles. Sólo con mencionar a los mandamases internacionales los nombres del Santander o del BBVA podría ver sus caras cambiar: cabe la posibilidad de que tengan sus ahorros en entidades que pertenecen a estos grupos aunque no lo sepan. Luego se podría sacar el tema de que las telecomunicaciones de al menos la mitad del continente americano dependen de una empresa también española. De que el petroleo del Brasil es, en gran parte, de una sociedad de nuestro país. También, ¿por qué no?, que la compañía energética que más ha invertido en energías renovables en Estados Unidos es... coño, española, sí señor. Que hemos ganado la Eurocopa, que Gasol juega en los Lakers y que las suecas se nos rifan. Ante tales argumentos incontestables me gustaría ver a Sarkozy y al resto de patanes justificando una ausencia española "para no ofender a Polonia". Perdonadme pero la corrección política tiene un límite: comparar a España con Polonia más allá de cuestiones demográficas o agrícolas es como hablar en términos semejantes de Al Pacino y Paco Martínez Soria. Y punto. Si Zapatero y los zapateristas no son capaces de hacer ver esto cuando se reunen (gastos pagados por nosotros, claro) con los dirigentes más importantes del Mundo Mundial es que no valen ni para lo más sencillo: hacer ver lo evidente.

Y sí, la gilipollez por lo que veo es profunda. Empezando por mí, que seguramente ni tengo la razón en lo que digo ni voy a cambiar el mundo por cuatro tonterías que escribo en un blog. Pero es que si no, reviento, leñe.

4 comentarios:

Gorinkai dijo...

Hombre, al menos tienes razón. No es que sea un valor que sirva para gran cosa últimamente, pero al menos vale para que se puedan leer tus entradas sin que dé vergüenza. :)

Víctor Miguel Gallardo dijo...

Que no, que no, que los que tienen razón son ellos, Gorin, que no te enteras... :D

Víctor Miguel Gallardo dijo...

Yo es que ya estoy harto de cabrearme por cosas que al grueso de la gente que conozco les dan igual. Me voy a hacer socio del Madrí, me voy a afiliar el SOE y voy a echar los papeles para una VPO. Y opositaré para funcionario de lo que sea.

Y en vez de un blog, tendré un fotolog. Y así estreno la cámara que me acabo de comprar, muahahahaha.

Álex Vidal dijo...

muchas otras [veces] estoy casi a punto de irme a la cama pensando que el mundo vive regido por deficientes mentales profundos.

Suerte la tuya: yo siempre me acuesto absolutamente seguro de ese hecho...

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