lunes, noviembre 10, 2008

Noviembre, Navidad, Año Nuevo...


Cada año es lo mismo. Es llegar noviembre y todo parece distinto. Se encadenan, en este mes, el puente de Todos los Santos con los cumpleaños de los que seguramente son mis dos mejores amigos, Dani mañana (no os olvidéis felicitarle en http://jamonessinfronteras.blogspot.com) y Raquel el 20-N. Luego entra diciembre con otro puente descomunal que además es seguido por mi propio cumpleaños. Y luego, por supuesto, Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Año Nuevo y Reyes.

No es precisamente el mejor momento para decidir llevar una vida sana lejos de los excesos de las grasas, los hidratos de carbono, el picoteo entre horas o el zumo de cebada.

El caso es que es llegar noviembre y cambio el chip. Para muchos ese cambio de mentalidad coincide con septiembre y el fin de las vacaciones (dichosos ellos que las tienen) o con enero y el nuevo año. Para mí son noviembre y diciembre los que marcan la pauta: un año más viejo (no sólo yo, sino también mis amigos), un nuevo dígito en la fecha, un nuevo Día de los Inocentes desperdiciado... En fin, bastante deprimente desde mi punto de vista, sobre todo el día de mi cumpleaños. La Navidad y el Año Nuevo por lo menos sirven para pasar más tiempo con la familia e hincharse de comer, que las dos cosas están pero que muy bien.

Que por cierto, seguramente volveré a pasar Navidad en Granada y Año Nuevo en Málaga, así que urge empezar a maquinar qué vamos a hacer en Nochevieja. Si es que se hace algo, claro, porque yo voto por quedar los de siempre, comer algo, ver las campanadas y salir por Fuengirola como un sábado normal. Pero tampoco quiero que me tachen de soso, así que se aceptan sugerencias.


Y nueva tira de Iron Mango introduciendo a un nuevo personaje.

2 comentarios:

Cocó Violante dijo...

yo sí me acuerdo de tu cumple... No vale :(

Víctor Miguel Gallardo dijo...

:) Pero sí me acuerdo de tu cumple, aunque no tiene nada que ver con el post. Verte cumplir años no me deprime, ver cumplir años a Dani (al que conozco desde críos) o a Raquel (bastante después pero ya van casi quince años) sí. Bastante. Muchísimo.

Que parece mentira pero de repente me he acordado de una anécdota del primer día de colegio de Dani. Y me acuerdo porque yo no estuve. O sea, la anécdota es esa: que vino un compañero nuevo y yo no fui ese día al cole por alguna razón...

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