lunes, agosto 25, 2008

Las reglas del juego

Fallé la porra de las Olimpiadas, ya que pronostiqué 17 medallas y han sido 18. Bueno, está bien, y estoy satisfecho ya que ha sido el mejor resultado de los seleccionados españoles desde Barcelona 92 (se admiten reclamaciones, aunque advierto que no voy a cambiar de opinión). Destacar el papel jugado por los ciclistas y piragüístas, las medallas de las irregulares selecciones de baloncesto y balonmano, la plata de esos jabatos del hockey y de esas fieras de la sincronizada, el fracaso incontestable (ya lo vaticinaba yo) del atletismo, el batacazo del triatlón (donde llegué a vaticinar dos medallistas, quedando la cosa en un cuarto y un quinto puesto, qué pena) y el sudor invertido en gimnasia (incostetables Deferr, Almudena Cid y el resto de competidores/as).

Pero vayamos por partes:

Lo de la vela, más allá de la injusticia en el 49er, no lo entiendo: lo menos que pueden hacer los pijos y pijas españoles es aprender a navegar bien. No les pedimos más que eso (porque más no pueden dar).

En hípica: vale que el caballo de marras enfermara, pero la cosa ha sido tan discreta que casi ha pasado de puntillas. No, espera, quítale el casi.

Judo y Taekwondo: una vergüenza casi comparable al atletismo. Y digo "casi" porque en estos dos deportes de lucha el sistema de competición es algo injusto.

Atletismo: repito la palabra de Vergüenza, pero en mayúsculas. Algo huele mal desde hace tiempo en la Federación (que se lo pregunten a Paquillo o a las chicas), y esto no hace más que confirmarlo.

Baloncesto: el equipo ha ido de menos a más, firmando una primera fase dubitativa, unas clasificatorias meritorias y una final tremenda. De aplicarse las normas del basket para todos por igual, hoy estaríamos hablando, seguramente, de la primera medalla de oro para España en unas Olimpiadas. Un equipo como el estadounidense no debería necesitar de "olvidos" arbitrales para hacerse con el oro. Pero ha sido así. La final de ayer domingo por la mañana (menudo madrugón, dormí sólo dos horas y media) ha sido uno de los mejores partidos que he visto en toda mi vida. El sabor es agridulce: es obvio que EEUU ha sido la mejor selección del torneo, pero también que, en circunstancias óptimas de arbitraje, podríamos haber ganado. No digo que hubiéramos ganado, pero sí al menos que habríamos tenido la opción, cosa que no ha pasado. Me gustaría decir que la selección española ha estado de chapeau, pero esto no es cierto: algunos partidos los han ganado a base de coraje y poco más, y así no se puede ser campeón ni a las chapas.

Balonmano: sorprendente el bronce de un equipo que se agota, que ya no sabe a qué recurrir en los momentos de debilidad. Es una medalla a base de huevos, ya que no se debe ni a la técnica ni a la superioridad deportiva.

Hockey: hablando de huevos, ahí están los chicos del hockey (las chicas poco pudieron hacer), casi siempre a remolque y pendientes de la remontada, pero nunca renunciando. Si hubieran ganado el oro, nadie habría podido echarles nada en cara.

Ciclismo: impresionante Llaneras, como siempre desde hace una década. En ruta, excelente resultado porque, mal que nos pese, no tenemos grandes especialistas contrarreloj. En BMX, lo esperado. En Mountain Bike, pequeña decepción.

Gimnasia: todos unos monstruos.

Natación: pequé de optimista. Es obvio que hay que progresar, aunque estamos en el buen camino, sobre todo las chicas.

Sincronizada: no se puede vencer lo invencible. Una plata en sincronizada, tras las rusas, equivale a un oro moral. Para quitarse el sombrero.

Halterofilia: notable muy alto.

Esgrima: sorprendente.

Tenis de mesa: lo esperable.

Tenis: estupendo, genial. Muy corta la respuesta de chicos y chicas, quitando a los medallistas. Esperaba mayor participación en rondas superiores, pero Rafa Nadal deja claro que es un prodigio de esos que sólo aparecen cada muchos años, y el dúo de chicas ha rendido al máximo. No se puede pedir más.

Resumiendo mucho: lo he pasado genial estos días olímpicos. Vi la final de tenis masculino, por ejemplo, en un bar de Piñar, en Granada, rodeado de Guardias Civiles: muy divertido, cierto. Las dos horas y media de sueño antes de la final de baloncesto valieron la pena sobradamente. La semifinal de hockey me hizo gritar por primera vez con este deporte. Bolt y su autosuficiencia me encantan (yo me comportaría igual o peor que él). Phelps es un máquina y punto. Lloré con la despedida de Almudena Cid, con las lágrimas del dúo alemán de piragüísmo cuando perdió la final con España o con la emoción del tercer español en 20 km. marcha (mi imagen de los Juegos, aunque nadie la haya visto). Soy un friqui del deporte, qué se le va a hacer.

Y, aunque no tenga relación, exceptuando el nombre del post:


Nueva tira aquí. Y, encima, el "cómo se hizo" de una tira cualquiera. No os podéis quejar (yo sí me quejo, todavía no he visto por aquí un puñetero comentario de Iron Mango).

domingo, agosto 24, 2008

Casa de vinos


En tu cabeza no es ni un recuerdo
pero para mí es la serpiente que devora mis horas.

De rodillas con las goteras colgando
en un rostro blanco de la incertidumbre
di un sí quiero cargado de preguntas.

Me hubiera gustado verte sufrir de parto
o mamando mi hijo de tu teta eterna.

Lo pálido de tu rostro con tu sonrisa fría
congela las horas, las enfría.

Ha llegado un extraño de tez cetrina,
horroroso en su desdicha, feo e inerte
pero robándote tu corazón de deshielo.

Poco menos que un fantasma me siento
mientras saboreo los verbos de la muerte:

Jamás volveré a estar contigo.

Jamás abrazaré los brazos blancos de la suerte.

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PD: Lo peor que he escrito en mi vida, con diferencia.

viernes, agosto 22, 2008

Más deporte, por si no estamos ya saturados del todo: ¿Por qué no compite internacionalmente Catalunya?

Porque poder, se puede. Otras naciones sin estado como el Pueblo Arameo, Laponia, Kurdistán, Camerún Meridional, Zanzíbar, Padania, Provenza, Occitania, Papua Occidental, Rom, República Turca de Chipre, Crimea, Gagauzia, Groenlandia o incluso Tíbet ya lo han hecho.

Existe, al margen de la FIFA, otro organismo que intenta agrupar a selecciones "regionales" de fútbol, el NF-Board (la Nouvelle Fédération-Board). Todos sus equipos asociados pertenecen a territorios no reconocidos internacionalmente, exceptuando Mónaco y Kiribati, que son naciones soberanas. La NF-Board tiene 13 miembros afiliados, 3 asociados y 11 miembros provisionales (Chechenia, la Nación Masai, la Isla de Pascua o el Sahara Occidental, entre otros).

La NF-Board, también conocida en plan coña como Non-Fifa-Board, tiene incluso su propio campeonato del mundo, la Copa Mundial VIVA, de la que se acaba de celebrar su segunda edición, en Laponia, quedando campeona la selección de la Padania (ya sabéis, el norte de Italia).

La primera edición de la Copa Mundial VIVA se celebró en Occitania, quedando precisamente como campeón el equipo lapón, en 2006. En principio se iba a celebrar en Chipre del Norte (Chipre turco), pero el alto presupuesto hizo que se trasladara. Chipre del Norte contraatacó organizando la Copa ELF (Égalité, liberté, fraternité), que pagaba los gastos a los equipos participantes (cosa que no hace la Copa Mundial VIVA). La primera, y última hasta el momento, edición de la Copa ELF, en 2006 también, fue ganada por los anfitriones. El peor equipo del torneo fue Tíbet, por cierto.

Pues eso, yo comprendo que estos campeonatos son totalmente desconocidos en nuestro país, pero para eso está este blog: para daros información sobre cosas sin las cuales podríais sobrevivir perfectamente.

¿Para cuando Catalunya, Euskadi y Galiza en la Copa Mundial VIVA?

miércoles, agosto 20, 2008

Pablo Molina: gilipollas de la semana


Aunque, claro, qué se puede esperar de un columnista de Libertad Digital.

Visto y leído tal que así en un artículo (podéis leerlo íntegro aquí) dedicado a la mala calidad del servicio hostelero en España (aunque más concretamente en "la costa meridional", palabras textuales).

"Es cierto que desde hace unos años nuestra imagen como destino turístico de cierta calidad ha mejorado bastante, en gran parte gracias a los magníficos centros de formación hostelera, cuya labor de dignificación del sector nunca será lo suficientemente ponderada. Gracias a estas instituciones, el "quevaséh" es en muchos lugares una reliquia semántica que prácticamente sólo utilizan los estudiantes metidos a camareros ocasionales para sacarse un dinerillo con que invitar a pastillas al resto de la pandi. En otros, ¡ay!, sigue siendo la fórmula habitual. Por tanto, en lugar de tantas campañas subvencionadas para promover las conductas más absurdas, más valdría organizar una cruzada nacional contra el "quevaséh".

Si convencemos a Bibi Aído, esa intelestuala, de que la maldita fórmula es un resabio machista, acabamos con la lacra en cuestión de meses. Sólo es cuestión de ponerse."


Poco más que decir: gilipollas perdido, snob de campeonato y sociópata profundo. El pack completo.

martes, agosto 12, 2008

Qué cosas me dicen

Leo sorprendido hoy mismo (aunque el mensaje es del sábado) en mi correo interno de Sedice.com lo siguiente:

"Hilkezor, amigo para la próxima designación de los Ignotus, ¿podrían tu y tus amigos más cercanos dentro de la AECFT nominar a sedice por sus logros?"

El asunto del mensaje era "Una recomendación".

Bueno, me veía en la tesitura de responder, claro:

"Hum, no entiendo demasiado bien tu mensaje. El voto para los Ignotus, que en su primera fase (la que elige los finalistas) es un derecho para los socios de la AEFCFT y organizaciones asociadas (como la Sociedad Tolkien española) es totalmente secreto y personal. Esta confidencialidad está garantizada tanto por el responsable de turno de la Junta Directiva de la Asociación (los dos últimos años me ha correspondido a mí, como Presidente) como por el Administrador de los Premios. Creo que es obvio que, dada mi posición, no puedo aceptar una "recomendación" de este tipo (imagínate que yo "recomendara" a la gente que votara las obras de la editorial que co-dirijo, o los relatos que escribo). Existen formas de publicitar, durante el proceso de votación, candidaturas específicas, por ejemplo entrando en el grupo de libre acceso que la Asociación tiene en Yahoo pormenorizando los "elegibles" según categoría de una editorial o página web concreta, por poner dos ejemplos. Es algo no muy utilizado pero se ha hecho y supone un recordatorio no intrusivo para el cuerpo de votantes (yo mismo lo he utilizado, en años anteriores en dicho grupo de Yahoo o en mi blog personal).

De todas formas, y sin dudar que Sedice es una página importante dentro del género fantástico en nuestro idioma, lo último que querría es minusvalorar al resto de webs elegibles. Cualquiera de las cinco finalistas de este año, por ejemplo, están ahí por méritos propios. Y, principalmente, por haber sido las cinco webs con mayor número de votos en la primera fase de la votación (lo que no quiere decir que otras páginas web como Sedice no hayan tenido apoyos por parte del ya mencionado cuerpo de votantes).

Un saludo."


Bastante comedido para lo que podría haberle soltado, creo. Como por ejemplo que yo he votado en varias ocasiones a Sedice en primera ronda pero no me da la gana dirigir votos ajenos (ni, sobre todo, de que intenten dirigir mis propios votos, hasta ahí podríamos llegar).

Hay que especificar que el usuario que me mandó el mensaje, aun siendo un habitual de la página, no pertenece a la administración de la misma, por lo que todo queda en una anécdota. Lo positivo del asunto, supongo, es ver que sí hay gente a la que le importan, después de todo, nuestros vilipendiados premios.

En fin.


Ah, y nueva tira (¡la número 13!) de Iron Mango. Como siempre, aquí.

Editando:

La respuesta a mi mensaje es la siguiente:

"Entiendo, después de todo pertencer a una organización significa jugar por sus reglas y estas a veces pueden ser muy complejas. No hay problema hombre, que aquí todos somos amigos y ya esperaremos nuestra justa oportunidad cuando la gente se de cuenta de lo que vale esta masa supergigantesca de información. Saludos a todos y nos vemos. "

Sí, supongo que, efectivamente, el voto libre es algo complejo de entender. Será eso.

sábado, agosto 09, 2008

Pues menos mal

... que me tomé la molestia de hacer el mapita de más abajo, porque si no me habría creído eso de que el 82% de los deportistas españoles en los Juegos Olímpicos son catalanes. Ni de lejos.

Lo dijo María Escarnio (perdón, María Escario) durante la inauguración de Pekín 2008, aclaro.

miércoles, agosto 06, 2008

Pekín 2008


Sí, Pekín y no Beijing, que yo soy más de Wade-Giles (que es el sistema que utilicé para aprenderme topónimos chinos en la escuela).

Al lío. Prueba de trivial olímpico: ¿bajo qué bandera compiten los/as siguientes deportistas? (pongo también el deporte y la modalidad para no hacerlo tan difícil).

Svilen Piralkov (Waterpolo)
Fang Zhu Jin (Tenis de mesa)
Yesenia Centeno (Atletismo, Maratón)
Lenika de Simone (Gimnasia Artística)
Alemayehu Bezabeh (Atletismo, 5.000 m.)
Ayad Landassem (Atletismo, 10.000 m.)
Josephine Onyia (Atletismo, 100 m. vallas)
Yanfei Shen Zhang (Tenis de mesa)
Jana Smidakova (Piragüísmo, K4 500)
José Kelvin de las Nieves (Boxeo)
Galyna Volodymyrivna (Tenis de mesa)

Bueno, el primero y la última son de Europa del Este, ¿no? Y los dos chinos (en este caso, chinas) están bastante claros. Dos parecen africanos, o árabes. También, no hace falta ser un lince, podría haber un par de hispano-americanos y una italiana.

Espera, un poco más fácil. ¿A qué país representan estos otros deportistas?

Felipe Perrone (Waterpolo)
Ricardo Perrone (Waterpolo)
Frank Casañas (Atletismo, Lanzamiento de Disco)
Montse Cruz (Hockey)

Hum, ¿los primeros no serán italianos? Hum, pero los nombres están castellanizados, y Argentina, Uruguay y demás no participan. Los otros dos... oye, ni idea, ¿verdad?

Mucho más fácil, y ya veréis adonde quiero llegar:

Jackson Quiñónez (Atletismo, 110 m. vallas)

¿No cáeis? ¿Y si os digo que todos los de arriba representan a un mismo país? Igual que

He Zhi Wen (Tenis de mesa)

¿Todavía no? Venga, la pista definitiva. También esta chica compite en las Olimpiadas. Con posibilidades de medalla, por cierto:

Nina Zhivanevskaya (Natación, 100 espalda y 400x100 estilos)

Ya está claro para casi todos, porque Nina Zhivanevskaya es una de las deportistas españolas nacionalizadas más famosas de todos los tiempos. Otros/as muy conocidos podrían ser Sandra Myers (estadounidense, atletismo), Alfredo Di Stéfano (argentino, fútbol), Marcos Senna (brasileño, fútbol), Talant Dujshebaev (kirguís, balonmano), Taimí Chappé (cubana, esgrima) o Niurka Montalvo (cubana, atletismo).

Todos los mencionados en esta página competirán bajo la bandera española habiendo nacido fuera de nuestras fronteras. También el triatleta (y favorito a medalla) Gómez Noya lo hizo, más concretamente en Suiza, pero no se le puede considerar nacionalizado (creo que a estas alturas no hay que explicar la diferencia entre una cosa y otra) sino ferrolano de pura cepa pero nacido en Basilea.

En fin, como colofón a este estúpido juego-post, un mapita que muestra de dónde han salido nuestros olímpicos. Barcelona vuelve a arrasar, por supuesto.



(Vale, sólo un granadino en la lista, el accitano Paquillo Fernández, pero es una apuesta segura de medalla. Y, ya puestos, y aunque nació en China, yo también consideraría granadino a He Zhi Wen, más conocido como "Juanito", que lleva ya en Granada desde 1990. Y es un monstruo, por cierto).

lunes, agosto 04, 2008

Una semana en Valencia: la Campus Party


Oh, el techo de la Feria de Valencia, qué maravilla... aunque no tanto como tu pelo, chato.


La verdad es que bien podría haber sido una semana en Mogadiscio o en Jartum, porque de Valencia lo que se dice Valencia vimos más bien poco (aparte del "buen" caracter de sus policías locales, aunque hay que especificar que eso no es algo atribuible únicamente al subcontinente valenciano).

Pero vayamos por partes.

El viaje Costa del Sol-Valencia empezó de puta madre: la furgoneta alquilada rompió el embrague a los diez minutos escasos de ir por la autovía (salimos de Fuengirola y rompió antes de llegar a Torremolinos: vaya récord). El cacharro tenía sólo 6000 kilómetros, así que no quiero ni pensar en los cafres que la alquilaron anteriormente. Pues nada, furgo a la cuneta, llamada a la compañía, viene un notas (de vigilancia de autopistas) que, tras un rápido vistazo, nos corrobora lo evidente (que no sigamos con ella, que nos vamos a matar), viene una grúa con su correspondiente conductor (argentino, para más señas, y muy majo), nos subimos a la grúa los cuatro, evitando a toda costa a la Guardia Civil (tres plazas y cuatro ocupantes, mal asunto para el gruísta), nos paramos en otro arcén a esperar órdenes, nos fumamos un cigarro, nos vamos para el polígono de Guadalhorce (Málaga capital, mayor concentración de prostitutas de Andalucía; dos datos que no dicen nada pero que hay que decir, y que todo el mundo tiene en la cabeza cuando se menciona "Guadalhorce", obviando que, aparte de un polígono industrial inmenso es también un río), nos cambian la furgo y... dos horas perdidas.

(El dato de las dos horas perdidas es muy importante, como ya se verá a continuación)


Esa de ahí es nuestra furgoneta, una Citroen Sprinter alquilada. Lo de la derecha es el arcén, lo de la izquierda la Autovía del Mediterráneo, aka A7.


Salimos de la provincia de Málaga y entramos en la de Granada sin incidentes. Urge desayunar algo, así que paramos en Loja, en el área de servicio de Los Abades (cualquiera que haya pasado por allí conocerá Los Abades y su gemela Manzanil Area, dos edificios tirando a grandes y exactamente iguales, excepto por el color y el contenido, que están a sendos lados de la autovía). En Los Abades nos crujen por unos bocadillos de ¿jamón? Continuamos el viaje, pasando Granada capital y sus comarcas nororientales, con sus consabidas cuevas, yacimientos arqueólogicos de pega y sus agrestes eriales. El norte de la provincia de Almería tampoco es para tirar cohetes, pero es entrar en la Región de Murcia y empezar a añorar Andalucía. No obstante, la comida de las tres, pasada Murcia capital, fue barata, sustanciosa y sabrosa. El restaurante me parece que se llamaba "Antonio el cocinero" (tentador, ¿eh?), y aunque el servicio no era todo lo esmerado que uno presupondría de unas instalaciones que te hacían pensar que estabas en el mismísimo Salón de los Espejos de Versalles, el menú del día era más que aceptable. A destacar el magnífico (no, espera, pongamos mayúsculas: MAGNIFICO) gazpacho andaluz, seguramente el mejor que he probado en toda mi vida. Que manda güevos que fuera en Murcia. Pero claro, en Murcia tomates (y tomates buenos, hay que decir) hay de sobra. Delicioso, de verdad.

Nos ponemos en camino y salimos de Murcia. La provincia de Alicante nos empieza a refrescar los ojos (ver algo de verde en las lindes de la carretera es lo que tiene). Seguimos por la AP-7 (merece la pena pagar el peaje sólo para ver de lejos Altea, Benidorm y demás) y, tras entrar en la provincia de Valencia, nos sumergimos en el maravilloso mundo de las rondas de circunvalación.

Yo comprendo que los madrileños, barceloneses, valencianos, sevillanos, o asimilados a dichas ciudades, veáis más sencillo esto de jugar a los laberintos con vuestros coches, pero para mí es un lío. En Granada tenemos una circunvalación (o dos si se entiende como tal la "Ronda Sur") y ya vamos más que sobrados. Pero bueno, el GPS cumple su función a rajatabla y llegamos sin más incidentes a la Feria de Valencia.


Que no os vendan la moto: los dos stands más vacíos durante la Campus fueron el de las Fuerzas Armadas y el de RTVE. Pero yo creo que el de el Ente se lleva la palma: es más fácil buscar soldados en un entorno lleno de fans del Counter Strike que gente con ganas de ver capítulos mil veces vistos de Muchachada Nui o de fotografiarse en plan cutre con un muñeco.


La Feria de Valencia es un conjunto de edificios bastante bonito, muy amplio, bien equipado, funcional y etcétera. Todo hubiera sido perfecto si la organización de la Campus estuviera a la altura:

Para empezar, habíamos tenido conocimiento de los puestos que nos correspondían a las dos de la mañana de ese mismo día (en teoría: yo me iba a levantar a las siete, así que nadie me podrá culpar de estar durmiendo a esa hora). En la página web, o en los numerosos (e inútiles) mails con que nos bombardeaba el correo electrónico la organización no se especificaba nada sobre los horarios de llegada aparte de un ilusionante "(...) la inauguración será a las 23:00 horas, así que tenéis tiempo de sobra para acomodaros". Teniendo en cuenta que llegamos a la Feria cuando apenas eran las siete de la tarde, veo razonable pensar que no se nos pondría ninguna traba. Y como yo pensaban muchos, muchísimos campuseros, que a bordo de coches y furgonetas hacían cola ante las puertas del recinto para que nos dejaran subir a los pabellones para descargar nuestros bártulos (ordenadores, periféricos, tiendas de campaña, sacos de dormir, maletas con ropa, cajas con comida y bebida... lo normal en estos casos). Pues no, ya no podíamos subir directamente por las rampas del recinto, teníamos que ingeniárnoslas. La mayoría dijimos que nanay (sobre todo muchos barceloneses que al grito de "¡Esto es Espanya, di que sí!", casi montan una jihad contra los seguratas de la barrera, que a fin de cuentas no eran más que unos "mandaos"; supongo que de haber salido todo a pedir de boca esos mismos barceloneses se habrían congratulado de que la Campus se desarrollara en los Països Catalans).

Eran muchos los coches, sí, y los ánimos estaban alterados. Y yo sin acreditar. De repente, el Séptimo de Caballería, que ya es decir: dos uniformados de la Local valenciana, el uno con malas pulgas, el otro ya definitivamente rabioso y gritando un recurrente "¡O apartáis los coches o llamo a diez grúas!", que habría estado gracioso porque 1) habrían hecho falta unas cuantas más, pongamos que cincuenta, y 2) a ver qué gruísta-prestidigitador consigue llegar hasta el epicentro del asunto con tres calles y dos glorietas bloqueadas por vehículos tan variopintos como la furgoneta del panadero del cátering o el autobús urbano.


¡Hostia! ¿Y este pibón qué hace en la Campus? Pues básicamente, lo corroboro, jugar al WoW y al Human-Age. Teniendo en cuenta que jugar al Human-Age supone una media de dos minutos diarios (yo también juego), comprenderéis que el nivel 20 de su personaje No-Muerto se consiguió con esfuerzo pero en no demasiado tiempo...

Yo opté, dada la situación privilegiada de mi furgoneta, por la vía diplomática. Me bajé y me acerqué al menos rabioso de los policías, con mi mejor cara de chico bueno, pidiéndole gentilmente que, dada mi condición de novato en estas lides, y unida a mi desconocimiento de las cercanías, estaba deseoso de irme con la música a otra parte si me indicaba un lugar en el que poder estacionar mi vehículo esperando tiempos mejores. Coló, vaya que si coló. El guardia parpadeó un poco, como reseteando el sistema, y me señaló un lateral de la feria, justo junto a las vías del metro, todo pintarrajeado de amarillo (ya sabéis: zona que no ha de ser bloqueada en ningún momento). Y allí me coloqué hasta que vi mi oportunidad de ir acercándome más y más a la entrada de peatones de la Feria, consciente desde hacía un rato de que la entrada de vehículos ya no iba a abrirse.


El miércoles por la noche, y tras degustar unas cuantas jarras de cerveza en un hotel cercano, nos topamos con las Campuseras, que nos acogieron en su seno. Digan lo que digan ciertos friquis resentidos y misóginos por ahí, además de muy agradables y simpáticas son de muy buen ver. A las pruebas gráficas, muy variadas pero algunas secretas, me remito...


Tres horas y media después, y tras media docena de viajes transportando al interior los bártulos (que, repito, eran muchos, pesados e incómodos de llevar) y una búsqueda incansable de aparcamiento (incluyendo una bajada al párking de la Feria que terminó con una subida en marcha atrás al comprobar que, aunque no había ninguna indicación hasta llegar justo al final de la rampa, la altura máxima era de 2,1 metros) ya habíamos instalado todo: máquinas y tiendas. Estábamos un pelín cansados, la verdad, tanto como para echarnos a dormir en mitad de los pasillos. O para cagarnos en los muertos de los organizadores (¡encima nos quedamos sin cátering esa noche!), pero un par de cervezas en un hotel de los alrededores mitigaron los instintos homicidas, así que nos adentramos en las espaciosas instalaciones y nos preparamos para disfrutar.

Vayamos ya al tema de la Campus: la Campus mola. Que sí, que mola bastante. Y digo bastante porque yo no soy un adicto a la informática, los juegos, el modding o lo que sea. Los que sean adictos tienen que ir, porque palabra que lo van a pasar muy pero que muy bien. En todo caso, no hace falta ser un friqui para darse cuenta de que mola mucho:

-Tomarse un algodón de azúcar en el puesto de Microsoft. O lavar la ropa. O darle una golpiza al friqui de turno disfrazado de pataquito del Messenger. O dormirse en un puff. O pescar patitos. O... Oye, pues va a ser que el puesto de Microsoft era el mejor, mira tú por donde... (Además era el que tenía las azafatas más macizas: nada de esqueléticas, no, chavalas bajitas o menos bajitas con sus carnes y sus vaqueros ajustados ay-omá-qué-qué-ricas).
-Jugar al Rock Band en el puesto de Coca Cola, o al Guitar Hero, o a lo que se tercie.
-Probar los simuladores de Fórmula 1 en los puestos de la Comunidad Valenciana o Logitech.
-Zamparse una TelePizza a mitad de precio de tres a cuatro de la mañana.
-Jugar al WoW (World of Warcraft para los no iniciados) hasta que te sangren los ojos.
-Echarte unas risas mirando desde lejos el stand de las Fuerzas Armadas.
-Ver satélites destripados en el stand de nosecuala agencia espacial.
-Aprender a aerografiar material informático (doy fe de que funciona: mi cuñado ha aprendido y hoy mismo ha pintado una torre casi mejor que el tío que nos dio el taller).
-Comerse una paella gigante.
-Salir en la tele; o esquivar a los de la tele, según gustos (yo era de los que esquivaba, Gabriella de los otros, de hecho es posible que la hayáis visto en más de una cadena).
-Acoplarse a una fiesta de las Campuseras.
-Dormir en un pabellón lleno de gente y comprobar, escuchando atentamente, que no todos los campuseros son vírgenes o han hecho voto de castidad.
-Que te den un masaje en los puestos de Norton o Zed.
-Los modelitos de las azafatas anoréxicas de NVidia (unos kilos de más, pongamos que veinte, y hubieran estado perfectas).
-Que te regalen unidades limitadas de cascos de espartanos los de NZXT, camisetas los de NOX, creadores de criaturas los distribuidores de Spore...
-Ver a dos tíos con los trajes de baño de Borat compitiendo para ver quien gana 600 euros en material de Logitech (una lástima que justo entonces se acabaran las pilas de la cámara: fue lo más grotesco y divertido de toda la Campus, aunque aún estoy traumatizado por culpa del participante más "rellenito" y su numeroso vello corporal).

Y muchas cosas más.


Escenario principal del pabellón 1 (o 2, nunca me acuerdo), sábado por la noche. La Campus ya está dando sus últimos coletazos, pero es la final de la competición de Rock Band y París bien vale una misa, así que nos acoplamos a una pechá de gente (en la foto no se ve, pero éramos muchísimos los que estábamos a pie de escenario) para aclamar a los vencedores, cuatro chavales que clavaron el "Dani California" de los Red Hot Chili Peppers.


Por supuesto también hay cosas que no molan nada de nada:

-Tener que enseñar la acreditación a cada paso que dabas. Mal necesario, pensaréis, para evitar intrusos. Lo admito si estuviéramos hablando de "aduanas" exteriores, pero para las "aduanas" interiores (entre un pabellón y un pasillo, por ejemplo) me parece francamente engorroso e innecesario. Si lo que quieren evitar son los robos, basta con que en esos pasos de control se registren los bolsos y demás (que también lo hacían, unas veces con minuciosidad tipo Stasi, otras con una desgana más que evidente, algo lógico teniendo en cuenta el ¿sueldo? mísero de los ¿voluntarios?.
-La información que la organización nos daba a cada momento. Te enterabas más leyendo los e-mails absurdos y crípticos que te mandaba CPEE (Campus Party, El Ente) que preguntando en el mostrador de Información.
-Cierta comida del cátering, francamente despreciable. En términos generales se podría decir que la comida fue decente, pero muy irregular: lo mismo te cascaban unas salchichas con chucrut vomitivas que un pollo asado muy bueno. Eso sí, el cátering (aviso para futuros campuseros) es más que recomendable: si os gusta comer, vais a hartaros porque podéis repetir hasta decir basta, es más cómodo que bajar al Mercadona, y es más sano (aunque no mucho) que andar una semana comiendo bocadillos. También es más económico, siempre y cuando aproveches desayuno, comida y cena. En mi caso acudí religiosamente a todas las comidas y sólo me perdí dos cenas (la primera por culpa de la organización y la del miércoles porque me fui de cervezas y luego nos topamos con las Campuseras), pero a la hora del desayuno me temo que nunca estuve despierto.
-El espacio. Los pabellones son espaciosos, pero da la sensación de que el espacio está mal distribuido. No es normal, y estoy hablando de una normalidad que podría ser tomada como propia por cualquier humano con más de 60 de CI, que sobre espacio por todos lados y que, en cambio, en las hileras de puestos de los campuseros tengas que estar molestando a la gente para poder pasar.
-Los irreductibles del WoW son un coñazo. A ver, yo no había jugado al WoW en mi puñetera vida. En la Campus lo probé y me gustó, no tanto como para hacerme una cuenta de pago (para eso ya tengo la de Charlotte), pero sí como para dedicarle unas horillas mensuales subiendo el nivel de mi personaje. Pero no, en la Campus he visto a muchos friquis del WoW, friquis de esos de no dormir pensando en Zancudos de Pradera y grifos, friquis de esos que se criticaban en un capítulo de South Park. Insoportables.
-Los pesados de turno (las "invasiones" son más divertidas, pero el continuo grito de "¡Patxi!", "¡Espartanos!" o "¡Bukkake!" y, sobre todo, el altavoz con la música de Titanic, ponían de los nervios.
-10% aproximadamente de mujeres. Un porcentaje asqueroso para cualquiera que tenga dos dedos de frente.
-El aire acondicionado te destroza la garganta, comprobado. De nuestro clan, tres de tres caímos.
-Que te confisquen las tijeras de recortarte el bigote y la barba tiene un pase: efectivamente eran más largas que un dedo meñique, efectivamente tenían punta, y efectivamente (en un momento de locura extrema) las podría haber utilizado para asesinar a Joaquín Reyes o para cortarles las puntas a las azafatas del stand de Shandy Cruzcampo. Pero que al día siguiente, al ir a recuperarlas, un maromo que no pasó de la EGB te intenté convencer de que las han entregado a la policía... eso, perdonadme, eso no mola nada porque sabes que 1) es mentira, y 2) es una jodienda que alguien que no te duraría ni tres minutos jugando al Trivial, al Monopoly, al Póker o al Cinquillo (aunque probablemente sí a cualquier juego físico, especialmente kick boxing) te vacile delante de tu novia. Aunque sí que mola que la novia en cuestión lo mire con cara de "este tío es retrasado mental", el chaval en cuestión lo note y empiece a reírse nerviosamente suplicando que la Tierra se lo trague. Lo cual no pasó, por cierto.

Que en fin, que supongo que repetiré, para qué nos vamos a engañar, aunque espero que las cosas estén un poco mejor organizadas. Y también espero poder ver más de Valencia y tener tiempo para quedar con la gente (mil perdones a Alfredo, Raquel y Martha). Mañana mismo me voy tres días a Jerez de la Frontera, por cierto, en lo que van a ser mis verdaderas vacaciones, así que no esperéis una nueva actualización hasta el viernes. Y eso con mucha suerte.

Ah, se me olvidaba:


La semana pasada no la publicité, así que muchos tenéis dos nuevas tiras que leer. Más o menos aquí, como siempre.

PD: Había una frase que dice mucho mi madre y que es aplicable casi siempre, la de "El hombre propone y Dios dispone". Incluso alguien que no crea en Dios pero sí en el Azar, la Adversidad, la Mala Suerte Recurrente o el Gafe puede tomarla como propia tras una pequeña adaptación. Al final ni Jerez de la Frontera ni leches: tengo a la parienta con casi 40 grados de fiebre, y al ir a la farmacia a por antibióticos he descubierto que el Problema Pasajero (a partir de ahora PP) con mi coche no era tan pasajero. El PP consiste en un arranque perfecto, un primer viaje feliz y, luego, una dicharachera experiencia de caídas bruscas de revoluciones, re-encendidos pintorescos en los que lo más probable es que acabes esperando a que se enfríe el motor, y una sucesión de marchas primera-segunda-primera (acompañadas de embrague a fondo y acelerador a tope una y otra vez) en la que, cada vez que ves una cuesta arriba, piensas en el seppuku como forma más honorable para morir.

O sea, que la enfermedad de la parienta ha sido en realidad una ayuda divina para que mañana no pasemos unas cuantas horas tirados en la cuneta de la autopista. Posiblemente a la altura de Marbella, por aquello de no avanzar más de lo que nuestros pies no puedan resistir caminando tras doce horas volviendo a casa con el rabo entre las piernas (otra ley no escrita de mi vida que siempre he agradecido, es de recibo mencionarla).

No os voy a engañar, estoy bastante triste. El viaje era, a la vez, un regalo de mis padres y un regalo mío a Charlotte para celebrar su cumpleaños. Y mis primeras vacaciones verdaderas, de esas de no dar ni golpe y hacer lo que quieres realmente (en este caso, visitar bodegas y ver linces ibéricos nacidos en cautividad), en cinco años (cuando estuvimos los dos en Madrid disfrutando como nunca he disfrutado en mi vida). Que este tres en uno se haya ido al garete, unido al dinero de la reserva del hotel tirado a la basura, unido a que no tendré ni el tiempo ni el dinero para repetir esto hasta dentro de mucho tiempo, no me convierten ahora mismo en el hombre más feliz sobre la faz de la tierra. Obvio.

Puf.

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