martes, diciembre 15, 2009

Cosas que Sam Raimi incluirá en la película Warcraft

-Para entrar al cine a veces tendrás que hacer cola. Aunque vayas con amigos, puede que entre tú y ellos haya 200 personas que no ves esperando entrar, por algún extraño motivo que nadie te explicará.

-Para viajar de un lugar a otro por aire será imprescindible que el viajero conozca el lugar de destino. Igual que si vas a Barajas para ir a las Seychelles y te dicen que no, que primero tienes que ir de cualquier otra forma a las Seychelles, visitar el aeropuerto y presentarte formalmente al jefe de allí.

-A la entrada de ciertos lugares en donde se desarrollarán combates épicos en la película se producirán parones imcomprensibles, informando a los protagonistas que el lugar al que quieren acceder no está disponible y que lo intenten en unos minutos.

-Antes de algunas batallas los héroes se mirarán unos a otros y se preguntarán consternados quién cura, quién va a ir primero y quién hace más daño.

-Aparecerá un Caballero de la Muerte con una armadura espectacular y muy buenas intenciones que se intentará unir al grupo protagonista, pero aunque todos sepan que puede ser un compañero formidable votarán en contra de la inclusión en el grupo. Eso sí, nadie mostrará reparos en ser acompañados por un no-muerto putrefacto que apenas sabe sostener una espada o por un gnomo que no hace más que quejarse.

-Tras la batalla los protagonistas se pelearán por quitarle las cotas de malla o el casco a los enemigos caídos, arguyendo que a ellos les hace más falta. Eso sí, nadie se pregunta para qué carajo necesita un guerrero un pantalón de seda (como mucho sería para pijama).

-Las estaciones de tren metropolitano de las dos mayores ciudades que aparecen en la película están llenas de ratas. Pero, eso sí, no hay ningún graffiti a la vista.

-Uno de los personajes más importantes de la película es famoso por haber conseguido pescar en la capital enemiga. Más o menos como si Rommel se hubiera labrado su fama recogiendo setas en los jardines de Buckingham Palace en vez de por guerrear.

-Los tauren aparecen como secundarios de lujo. Eso sí, a nadie le resulta extraño que una raza que vive en tiendas de campaña ha podido construir ascensores que remontan varios cientos de metros.

-Los dueños de las tiendas te ofrecen sus productos dependiendo de lo bien que les caigas, no del dinero que tengas.

-Ciertos personajes hablarán una jerigonza incomprensible para el público que acabe de entrar en la sala. En una experiencia de inmersión lingüística comparable a la de "La naranja mecánica", como el espectador se pierda un solo minuto de metraje ya no podrá seguir ninguna conversación, no entendiendo expresiones como "Un tank y un de-pe-ese para Nexo y go" o "Vendo boniatos asados por tres ge... ¡Más baratos que en a-hache!"

-Habrá gente por las calles intentando que firmes (a veces incluso te ofrecerán dinero) actas de constitución de asociaciones paramilitares. También será usual que te ofrezcan un uniforme y una cuenta bancaria común para todo el grupo. De forma increíble, habrá gente que firme, y se pasarán el resto de la película vistiendo un uniforme que no lleva nadie.

...

Ganas tengo de verla, jejejeje.

2 comentarios:

jordim dijo...

Confio en Sam.

Charlotte dijo...

MUY bueno. Seguro que de aquí a que salga la peli se nos ocurren unas cuantas más.

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