domingo, diciembre 13, 2009

De tres en tres, siempre

Hay una puerta que no se debe cerrar,
pero a veces el cónclave decide clausurarla.

Es entonces cuando desenvainamos espadas refulgentes de sombra y olvido,
y cercenamos cabezas imaginando el tórax
de maniquís impenetrables afiliados a la extrema derecha.

Y nos sentimos más hombres. O más mujeres.

O los nuevos mártires del socialismo recalcitrante.

O tal vez (sólo tal vez) los adalides del paroxismo.

...

Somos los votantes de la tercera legislatura de aquel al que odiamos.





(Esto no es un poema, aclaro, sólo una declaración de principios)

1 comentario:

Anónimo dijo...

la extrema izquierda hace estragos en las mentes simples.

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