sábado, diciembre 12, 2009

Las lágrimas de un ciervo

No hay nada tan hermoso como las lágrimas de un ciervo.

Sería precioso si los ciervos lloraran.

Sería precioso si Antonio Arias fuera una persona
de verdad
y no un personaje de ficción hasta arriba de sustancias dopantes.

Sería precioso si Billy Corgan fuera de verdad,
o Clive Owen tuviera una verga hecha a mi medida,
o sí Natalie Portman no fuera judía.

Saltar al precipicio de tu mediocridad podría ser la mejor de las condenas
si no fuera por la espantosa cara de la muerte en el The End.

4 comentarios:

Jorge B. dijo...

no sé no sé... lo de antonio arias no me convence. Precisamente la gracia es que sea como es. Un personaje etéreo-ficción en constante expansión y eternamente en vuelo

V dijo...

Pero ¿qué es eso de un disco en solitario? Cuenta, cuenta.

Charlotte dijo...

Yo después de lo de Clive Owen no tengo más remedio que arrancarme un mechón de pelo (porque no llevo sombrero).

V dijo...

Acabas de matar a un ciervo lloroso, que lo sepas.

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