jueves, diciembre 10, 2009

Pero las calles están que arden

Treinta años y un día
podría ser una edad, o una fecha de caducidad,
o el tiempo de una condena.

Realmente no importa
cuando estás pendiente de un hilo
con la espada de Damocles sobre tu nuca.

Afilada como Fat Boy sobre tu sushi bar favorito.

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