martes, marzo 09, 2010

Qué nervios

A algunos de vosotros la Fórmula 1 ya no sólo es que os la refanfinfle, sino que os suena a algo hostil, ajeno, aburrido y detestable. No me extraña. Tampoco os juzgo por ello: es lo que hay. Eso sí, tengo que poneros en antecedentes. Hay tres deportes que me encantan. El primero, el baloncesto, por elección propia. En una ciudad como Granada, después de todo, sólo hay dos opciones de disfrutar del deporte de élite. La primera sería el tenis de mesa, deporte en el que mi ciudad es la mejor de España. No obstante, y pese a mi granadinismo, el tenis de mesa o ping pong me aburre soberanamente, casi hasta límites indecibles. Una pena. La otra opción es el baloncesto: tenemos un equipo en la máxima categoría; diría más, tenemos un equipo en la segunda mejor liga del mundo (la primera sigue siendo la NBA, claro). No es el mejor equipo del mundo, de hecho son mediocres, pero llevan años arreglándoselas bastante bien teniendo en cuenta el presupuesto con el que cuentan. Me gusta el baloncesto y me gusta el CB Granada, qué se le va a hacer.

El segundo deporte que me encanta es el fútbol. Y crecí odiándolo, curiosamente. Fui un niño gordito (gordo) al que los deportes no se le daban bien, lo cual es casi un eufemismo. Mi único galardón futbolístico lo gané a los doce años, cuando me dieron la medalla a la deportividad de aquél curso (traducido: fuí el menos leñero de todos los chavales). El fútbol no me interesaba en aquellos días, pero me acabó interesando porque no tenía más remedio: mi padre era una fanático del Real Madrid, y yo era un chico que quería pasar tiempo con su padre. No había otra opción: me empecé a interesar en el fútbol para poder pasar tiempo con él. Y me acabó gustando, carajo. Hoy soy un aficionado sincero del fútbol, sobre todo de la selección española (aunque sea rojigualda y no tricolor), del Betis y, sobre todo, del Granada Club de Fútbol, mal que me pese.

La Fórmula 1 es otra historia. El mundo del motor (y de las competiciones de motor) siempre me interesó, desde muy pequeño. La relación con la F1 fue intensa casi desde el principio: apenas me interesé en ella y vi morir a Senna. Yo tenía 14 años, y mi fascinación por este deporte no hizo sino crecer más y más. Madrugué para ver a De la Rosa debutar. Madrugué para ver a Gené debutar. Madrugué (una vez más) para ver a Alonso debutar. Vibré con cada vuelta que De la Rosa, Gené o Alonso daban a mis circuitos favoritos (esos que conocía de sobra gracias a los videojuegos). La primera victoria de Alonso me hizo saltar y saltar. Su primer campeonato del mundo hizo que se me saltaran las lágrimas. Lo que pasó con su paso por McLaren (mi escudería favorita hasta entonces) hizo crecer mi indignación.

No quiero que lo comprendáis, pero para mí esta nueva temporada de F1, para cuyo inicio sólo faltan cinco días, es la más importante de mi vida. Fernando Alonso correrá con Ferrari, la escudería automovilística por excelencia. De la Rosa, el primer español que, sobre un automóvil, me hizo emocionar, vuelve a la alta competición. Schumacher, al que admiro y odio a partes iguales, ha vuelto a la competición. Alguersuari, un tercer español, también estará ahí, y encima sobre un coche competitivo. Soucek y Gené serán terceros pilotos. Habrá una escudería con capital español. Dos carreras en mi país. El patrocinador más fuerte (Banco de Santander) tampoco me es ajeno.

Me vais a perdonar, pero estoy terriblemente nervioso, y emocionado. Seguramente la temporada no cumplirá mis expectativas pero, ¿y si todo va bien y estoy a cinco días del inicio de uno de los años más emocionantes de la historia del automovilismo?

Dejadme soñar, coño, que me conformo con muy poco.

5 comentarios:

Juanma dijo...

Este año va a estar muy interesante.

Por un lado, la puntuación y las innovaciones en el reglamento. Va a ganar el que haga menos el moñas y busque descaradamente el podio. Hamilton lo tiene mal de entrada.

También se comentaba que la clave van a ser las paradas, y que la victoria va a ser de los que se lo monten bien y sólo hagan una parada, a poder ser en las primerísimas vueltas, para cambiar de neumáticos (tienen que usar los mismos que en la Q3, y lógicamente los tendrán castigados).

Me da pena que Mercedes no esté llegando bien, porque estaría muy bien que hubiese cuatro equipos luchando a muerte desde el principio.

No sé si la chorradita de las pegatinas es una señal de que Red Bull va a arrasar o es que no las tienen todas consigo y han dado la nota para enmascarar debilidades, pero veo que Vettel tiene tantas posibilidades como Alonso y Hamilton de llevarse el mundial. Si las carreras son muy técnicas, supongo que podrán más la veteranía de Alonso y Schumacher, y lo de Hamilton puede ser un tiovivo: ganar muchas carreras, abandonar en muchas otras y, en resumen, optar al mundial como siempre pero perdiéndolo él solito como en 2007. Creo que este es el año de la confirmación de Vettel, tanto si gana como si queda entre los tres primeros.

Massa, Button y Webber son tíos solventes, y supongo que lo harán bien. Lo que no sé es si Rosberg estará a la altura: puede ser la revelación del campeonato, o el mayor fiasco.

De los segunda fila, tengo simpatía por Sauber, no sólo por De la Rosa, sino también por Kobayashi: él y Vettel son el futuro. Creo que la pueden liar en algún gran premio. De todos modos, su lucha es con Williams, Toro Rosso y Force India, por arañar puntitos y algún podio ocasional. Creo que sigue siendo prontito para Alguersuari, pero a lo mejor empieza a dar la verdadera medida de su valía conforme avance la temporada.

Renault me parece la mayor incógnita. Si no tuvieran a Kubica, los desahuciaba directamente, pero nunca se sabe.

Y por la parte de abajo, pues no sé, no veo claro que Hispania acabe el mundial; esto me huele a retirada a mitad de temporada.

Pronóstico, aunque sin mojarme mucho:

1. Alonso
2. Vettel
3. Hamilton
4. Webber

Revelación: Kobayashi.

Escuderías: Red Bull.

Carneiro dijo...

Victor, yo también soy un fanático formulero desde mi adolescencia allá por los 80. Soy de los pocos aficionados que existían malviendo las carreras de la 2 (cuando las daban enteras). Qué recuerdos... cuando Adrián Campos debutó, cuando Mansell se quedó sin gasolina en la última vuelta, el coche de Senna volando hacia el muro de hormigón y tantos otros.
Pero considero imperdonable tu maclanarismo. Cualquier persona minimamente sensible debe por lógica, metafísica y evolución de la experiencia ser Ferrarista.
Alonso tardó en comprenderlo, pero finalmente cayó del caballo ;-)

Con respecto a quinielas, hace tiempo que no hago. La formula 1 tiene una capacidad de sorpresa siempre notable ¿Ya no os acordáis de Brawn?
Desde luego, yo me pondré mi polo con el cavallino rampante y animaré desde el sillón a la poesía en movimiento vestida de rojo. Este año, con acento asturiano. Las demás escuderías, como siempre, un grupo de necesarios plebeyos secundarios.

P.D: de la escudería "española" (la mayoría del capital es germano) espero que no haga el ridículo más allá de unos límites decentes.

VMGB dijo...

Jejejeje, mi maclanarismo se acabó. Ten en cuenta que me aficioné con Senna, pero lo que pasó con Alonso allí... en fin, unos impresentables.

Opino igual que Juanma: es una pena que Mercedes no vaya a tener un coche realmente competitivo. Y en lo de Renault también confío: Kubica es Kubica. Qué gran caballero si hubiera tenido buen señor...

Chus dijo...

Totalmente de acuerdo, la Fórmula 1 tiene este año el lirismo que nunca tuvo. Nombres que se unen, cuando hace unos años hubiese sido impensable: ¡un bicampeón mundial español, y en un Ferrari!
Comparto esos nervios, y esa ilusión, este año toca disfrutar en "first class" del vuelo rojo.

Saludos

Blumm dijo...

Me alegra leer esto. También fui y soy un gran aficionado al motor. Con una gran diferencia. Yo sí tengo un F1 en la cochera, de verdad, aunque sea en una historia escrita por mí hace años.

Saluditos, pollo.

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