viernes, julio 30, 2010

La Ilíada

No hubo una batalla épica, ni
un desembarco glorioso.

Fue más bien
una capitulación sin condiciones.

Las murallas cayeron solas
sin que cientos de espartanos soplasen
trompetas triunfales de espanto.

Las puertas se abrieron
con la facilidad pasmosa de un rey
que abdica ante la espada de su primogénito.

Piras festivas, trajes de gala
en el pabellón del monarca invasor.

La alegría de la facilidad.
Los golpes de pecho.

Y docenas de mirmidones absortos con el sol
que se desvanece en el horizonte,
soñando batallas que no existen,
palpando su entrepierna mustia,
maldiciendo por una contienda que se les ha negado.

...

(O de cómo es preferible perder una batalla
a ganarla sin oposición)

6 comentarios:

VMGB dijo...

Sinceramente, estoy decepcionado.

Cocó Violante dijo...

¿Porque nadie te ha contestado algún apunte ingenioso sobre este poema? A mí me parece fantástico, pero no me atrevo... :X

VMGB dijo...

Es que el facebook mató a los blogs, Cocó. :(

Cocó Violante dijo...

Anda, eso mismo dije yo hace un mes en mi blog:
http://cocoviolante.blogspot.com/2010/06/facebook-killed-blog-star.html

:D

VMGB dijo...

;) De ahí la referencia, jeje.

Cocó Violante dijo...

Ah, vale, esto... Estoy lenta. El calor, digo yo U_U

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