lunes, diciembre 06, 2010

Semper fidelis

He aquí, yo vengo como ladrón.
Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas,
para que no ande desnudo, y vean su vergüenza.

(Apocalipsis, 16,15)

He aquí, yo vengo como ladrón,
con una sonrisa solícita,
mi afectada mano siempre extendida,
mis ojillos de rata observando tu mercancía.

Me la comería, sí, me la comería,
aunque sea tuya.

Este pelo que es tuyo, esta boca
(su boca)
ya no es tuya, ya no es mía, ya es
una boca universal
hecha de los labios de la bestia.

No quieras saber lo que pienso
de su vientre.
No quieras saber lo que pienso
de sus pensamientos más secretos.

Vengo como un ladrón
y la devoro
y luego vuelvo a casa y escribo
mil estúpidas rimas
sobre amor
y muerte
y fracaso
y ruptura
y sobre ladrones que, como yo,
vienen en la noche sin avisar
con espadas afiladas
y saetas
mojadas en veneno blanco.

Estamos tan muertos
que ya cualquier esperanza
es mucho menos que vana.

No hay comentarios:

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...