lunes, noviembre 29, 2010

Olvidar

Olvidar es un verbo precioso
al que abrazarse en noches de lecho frío.

Pero también es una quimera
para el que siempre anda
por la senda
de la autodestrucción consciente.

sábado, noviembre 27, 2010

Alcoba rural

Ha tronado en el valle
allá abajo, con los campanarios empapados
(las mejillas ruborecen, las manos se enredan)

El capellán toca maitines:
amanece.

lunes, noviembre 22, 2010

New Vegas

Quiero que el último garito de esta noche
sea nuestro Las Vegas:
que lo que pase aquí
no salga de aquí.
Que lo que nazca aquí
muera aquí.

Que nunca más hables de este recuerdo
a nadie
(promételo)

Que este sentimiento termine aquí
y ahora
(jura por dios)

El amanecer rojo nos sorprendió
sorbiendo la baba,
y sonriendo.

Lo nuestro acabó
incluso antes de empezar.

Murió casi virgen.

Y esta es la absoluta felicidad.

Escalando el Matterhorn en un día tenebroso (aguanieve y frío que cala los huesos)

Qué de cosas que contar a los nietos que nunca nacerán:

Yo lo escalé por la ruta difícil
(la que da al norte
la que siempre está impracticable;
si viajaras más entenderías de lo que hablo)

También podemos
simplemente
gritar "¡puta!" en el lecho de muerte
y romper el embrujo
del casto padre de familia
sin seguro de vida pero mucha suerte

(dos coches en el garaje comunitario,
un pisito en la playa,
la colección de sellos)

Es más efectivo un testamento
asegurando felicidad extrema
para herederos que no te recuerdan:
toma mis sellos, toma mi Hispano-Suiza impoluto,
también el felpudo de tu nueva casa:
ahora
méate en ellos
que a mí me da igual.

Vomita sobre ellos
y sobre mi recuerdo.

No importa.

Yo lo escalé por la ruta díficil:
sé que no quieres escucharlo,
que no te importa

pero
lo
hice

The last song (i will dedicate to you)

Bramido. Bostezo.
Bienaventurados los que creen en Dios
o en Carlos Marx
porque su bilis alimenta
un infierno de lujuria añeja
que gusta paladear.

Murcia en la distancia,
Madrid en la distancia,
demasiados lugares que empiezan por eme,
demasiados pecados capitales
acumulados
moneda sobre moneda, golpe tras golpe,
en el hígado.

Bebimos para olvidar,
bebemos,
beberemos,
tiempos verbales que cambian, mas
la misma etiqueta
(el mismo hastío, el mismo
hartazgo emocional)

(la misma mierda
pero esta vez con distinto olor)

Lib.er.al.

Estamos atados a convenciones:
amor-muerte-odio
relaciones monógamas unidireccionales
aliens saliendo de nuestro hígado
y corazón

Ya que no podré reencarnarme
querría nacer de nuevo
de un cadáver decapitado
al que quieras abrazar.

Estamos atados a convenciones.
Tan cierto como que a veces
me gusta gritarle un "basta"
mudo
al horizonte.

---

Horizonte de sucesos:

vivo dentro de una vaina desechable
-supongo que el reciclaje ha terminado
por llenarlo todo menos a mí-.

Anexo:

Yo. Y tú en la distancia,
aunque estés a mi lado
(noches inquietas).

Último corolario:

Tú. Siempre tú
en las semanas
años
meses
y días
en que creí conocerte.

Certeza

No se hablará de nosotros cuando hayamos muerto:

el Big Crunch no perdona a nadie,
y el Universo no tiene memoria.

Lo mismo que la indiferencia masticada en tu boca.

(6017 no leídos)

Es tatuaje
y también veneno.
Me hace sonreír algunas mañanas
me frunce el ceño de madrugada
me embelesa
y aturde

Un correo electrónico
sería una fiesta en mi cabeza
aunque fuera spam
(alargue su pene)
Al menos su nombre impreso en la pantalla
junto al mío

Saber que existo
más allá de la frontera
de la columna que nos separa
de los apuntes garrapateados
del frío del domingo a solas

Saber que existo
a golpes con la realidad
(y su pelo)
remando en dirección contraria
para hacerme notar, para
(su pelo, siempre su pelo)
transformar la realidad
colocándola en un
eje de abcisas
y ordenadas
que le dé un valor estricto
a mi puta cabeza.

6017 mensajes no leídos. Y ninguno de ella.

jueves, noviembre 18, 2010

I de imposible, I de improbable

Despierta
No eres más que un ser vertebrado
moderadamente racional
moderadamente interesante
con una moderada falta de tacto

De la noche a la mañana
no vamos a cambiar el Universo
(y a ti con él)

No va a amanecer un día
en que ella diga
"busqué tu nombre en Google
leí tu blog
me enamoré"

martes, noviembre 16, 2010

Arbeit macht frei

Hay pescado crudo en la lonja
con mejor aspecto que tú.
Pero mientras que a él lo desecho
a ti te venero. Puta mierda
de síndrome de Estocolmo.

Lo imprevisto

Lo imprevisto
Lo que es totalmente imprevisto

Es no tener nada que decir el día de Año Nuevo
o en tu cumpleaños mientras abres los regalos.

No, no es ella envuelta en celofán,
no, no es ella dándote los buenos días.

domingo, noviembre 14, 2010

jueves, noviembre 11, 2010

Esa sensación

Tengo la extraña sensación de que nadie lee ya esto. No me voy a quejar: más bien al contrario. Creé por primera vez un blog, ya hace la friolera de siete años, para vomitar. Durante un tiempo, y debido a la gente que me leía, dejé de hacerlo. De un tiempo a esta parte sirve, sobre todo, para publicar poemas que me invento sobre la marcha (vómitos, al fin y al cabo), por lo que se puede decir que ha vuelto a sus orígenes. Al principio eran vómitos más prosaicos, desde luego; ahora se han convertido en galimatías infalibles (infalibles para inducir al suicidio, quiero decir).

Sé quiénes son mis incondicionales. Os puedo contar con los dedos de una mano: Mamen, Januman... y un par de vosotros más (¿veis lo diplomático que soy?). No os olvido. Con la mayoría de vosotros ya tengo contacto por otras vías, llámese Facebook o llámese... qué sé yo... cañas-de-viernes-noche.

La sensación, vuelvo al inicio, es que las redes sociales mataron a los blogs. Posiblemente no sea así, pero al menos para mí han sido un alivio. Ahora puedo publicar, de nuevo, lo que venga en gana. Y cómo sois sólo 4 los incondicionales, no tengo por qué cortarme. Tal y como hago en Facebook, por ejemplo.

Bienvenidos al renacer de "Tanto gilipollas... y tan pocas balas". :)

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