miércoles, abril 13, 2011

La independencia os mandaría a la ruina


Ahora mismo, en mi despensa o en mi nevera, tengo media docena de paquetes de pastas Gallo, un paquete de café Marcilla, tres o cuatro productos Royal (Nabisco), dos paquetes de Popitas (Borges), tres o cuatro paquetes de infusiones Hornimans, una caja de galletas Cuétara, un bote de Paladín y otro de Cola-Cao (los tres son productos de Nutrexpa), dos paquetes de recambios anti-mosquitos marca Bloom (Sarah Lee), un bote de Tulipán (Unilever), una botella de Cillit Bang (Reckitt Benckiser) y otra de KH-7 (KH Lloreda). Faltan, pero suelen estar ahí, productos de La Piara y Casa Tarradellas. A esto habría que añadir cuatro o cinco botes de perfume, un par de botes de champú o gel y el papel de liar que uso para fumar.

Esto supone el grueso de productos (más de tres cuartas partes) que tengo en mi casa y que no son marcas blancas. Y tienen todos algo en común: son fabricados, envasados o distribuidos en/desde Cataluña.

El peso de los productos "catalanes" en la cesta de la compra de cualquier español es innegable. Y nadie se para a mirar dónde han sido fabricados/envasados/distribuidos.

El número de productos franceses que hay en mi casa es de 2: un bote de mostaza de Dijon y un medicamento.

No existe alternativa de compra para la mostaza de Dijon.

No existe alternativa de compra para ese medicamento.

En cambio, sí existen alternativas de compra para absolutamente todos los productos "catalanes" que he listado al principio del post. Nunca me he parado a pensar seriamente en que son producidos en Cataluña porque, para mí, cualquier producto producido/envasado en alguna de las diecisiete autonomías me es igual: mi dinero, al comprarlo, repercute económicamente en mi país (el que paga las carreteras por las que va mi coche, o los hospitales y bibliotecas que uso, o la televisión pública que veo, o...). Intento no comprar productos "extranjeros" por simple coherencia: ya que consumo, al menos intento que mi dinero no se largue fuera.

Alguien podría decirme "pero sí que vas a McDonalds o Burger King". Por supuesto, muy de cuando en cuando, pero voy. No lo veo exactamente igual, ya que son franquicias (franquicias llevadas bien por particulares bien por empresas de mi país) que contratan a gente de mi ciudad. Comprar una botella de champagne, por ejemplo, es un caso totalmente distinto: el dinero que invierto en ella se divide entre el fabricante (francés), el distribuidor (seguramente español) y el vendedor (español también). Si en vez de comprar una botella de champagne compro una de cava, todo queda "en casa".

Nunca he comprado una botella de champagne: existe una alternativa producida y envasada en España que se llama cava, y es una alternativa catalana. Nunca me ha importado: siempre he comprado cava.

Resumiendo: intento no comprar ningún producto extranjero ni consumir en ningún franquiciado de origen extranjero (ya sea hipermercado o cadena de comida rápida) a no ser que no haya más remedio. No soy rico, eso es obvio, y algunos meses, para poder sobrevivir, he tenido que elegir casi obligatoriamente lugares como Lidl, Iceland o Día en los que los productos españoles brillan por su ausencia. Si fuera mileurista (me conformo con poco) ni me los plantearía como opción, exceptuando para comprar productos que no tienen equivalente "nacional" (como por ejemplo las salsas de Iceland).

No sé si lo que yo hago lo hace mucha gente, pero sí sé una cosa: ahora mismo nadie mira con lupa las etiquetas para ver dónde está producido/envasado un producto. Si Cataluña se independizara, lo haría gran parte de la población. Y desecharían esos productos. Yo, por mi parte, no los compraría, a no ser que fueran insustituibles, y ya he dicho que ninguno de ellos lo es, ni siquiera el cava (existe cava no catalán, creo que ya lo sabéis). No por patriotismo, sino, como ya he dicho, por coherencia.

La gente no, la gente, en el caso de una hipotética independencia, los dejaría de comprar por ser productos catalanes. No, no por ser productos extranjeros: por ser productos catalanes. Es una verdad dolorosa pero vosotros, los catalanes, sabéis que es cierto.

De los productos antes mencionados algunos pertenecen a empresas extranjeras radicadas en Cataluña, tal es el caso de Sarah Lee, Nabisco, Unilever... Estas compañías, es lo que yo pienso, no dudarían un instante en trasladarse fuera de Cataluña, ya fuera a otro lugar de España (perdón, en ese caso sería "a España", simplemente), o bien a, no sé, por ejemplo Portugal, país vecino hacia el que la cazurra población española que devora "Mujeres, hombres y viceversa" o "Sálvame" no tiene animadversión ninguna, cosa que no se puede decir de Cataluña precisamente (por si no lo sabíais, siento ser yo el que os haga llegar esta dolorosa noticia).

¿Qué harían las empresas verdaderamente catalanas como Nutrexpa, La Piara, Tarradellas o incluso SEAT, si, tras la independencia, sus ventas cayeran en picado? Porque, no lo he dicho, pero ninguno de los productos que yo suelo tener en mi nevera o en mi despensa de estas marcas basan su éxito en sus ventas en Cataluña o fuera de España. No. Pastas Gallo, o La Piara, tienen la importancia que tienen por el mercado español. Eso es una verdad incuestionable.

Supongo que os gustaría pensar, a los que sois independentistas, que los jefazos de Tarradellas, La Piara o Gallo, en caso de que una Catalunya (sic) independiente les hiciera bajar de forma brutal las ventas, apelarían a su catalanidad y harían de tripas corazón. Yo no lo creo así: son empresarios. De los buenos, supongo, teniendo en cuenta el volumen de negocio que manejan. Yo lo que creo es que desmontarían el chiringuito y se irían con la música a otra parte. Bueno, a otra parte no: a España. Algunos optarían por el mal menor: cambiar la sede social a territorio español (o andorrano, o portugués, o al menos a algún sitio que no sonara catalán) y conservar las fábricas que existen en Cataluña. El nuevo país perdería gran parte del dinero que generan (impuestos y demás), pero al menos no los puestos de trabajo directos (la fábrica) e indirectos (la distribución, los repuestos). Está por ver, eso sí, si el mercado español aceptaría esto, si no habría una campaña brutal de los medios "españolistas" para advertir sobre las empresas "disfrazadas", tal y como harán, no os quepa ninguna duda, con toda empresa catalana si os independizáis. No es arriesgado pensar que muchas de estas empresas, por las dudas, desmontarán por completo el tinglado y se instalarán en otros lugares.

Tal vez, ¿quién lo sabe?, la independencia catalana es la única solución viable al Aeropuerto de Castellón.

Bromas aparte, he de decir que aborrezco los nacionalismos, sean cuales sean. Yo soy español porque no tengo más remedio: nací aquí. Claro que me identifico con España: la gente de este país tiene muchísimas cosas más en común conmigo que, no sé, un togolés o un australiano. De ahí a matar por mi país, o más bien afirmar que mataría, va un trecho. No, no soy nacionalista. Nací aquí por accidente. De hecho, y aunque suene raro, pude nacer en Australia. ¿Sería, entonces, diferente a como soy ahora? Sí, pero no por haber nacido allí, sino porque habría tenido una educación diferente, hablaría un idioma diferente, etc. Los españoles no somos especiales por haber nacido en Cuenca o Santander; de la misma forma, la gente de Vic o de Reus tampoco es catalana por determinación de la historia o de Dios.

Si hay una cosa que aborrezco más que los nacionalismos es la irresponsabilidad, y me temo que existen dos clases de independentistas: los que no se han parado a pensar en las consecuencias económicas que supondría la Independencia, que espero que sean los más, y los que sí lo han hecho y, a pesar de todo, seguramente para adquirir notoriedad, dan al patriotismo más importancia que a lo práctico. Esos acabarán siendo los políticos del nuevo estado catalán, los que darán la vuelta a la tortilla y, ante la crisis, le echarán la culpa a otros.

Porque siempre son otros, ya lo estamos viendo estos últimos años, nunca son ELLOS.

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Os dejo aquí un enlace a un blog. Lo que pregunta es corto, pero muy interesante.

Otro enlace, aún más interesante, tanto en catalán como en español:





2 comentarios:

Anónimo dijo...

a lo mejor, como no existirian tantos chupones viviendo a costa de los impuestos que pagamos los catalanes al gobierno español, no nos haria falta vender tanto para vivir un poco mejor.
y esto.... te lo has parado a pensar tu??? o vas a negar la realidad por que tambien te han lavado el cerebro???

Anónimo dijo...

a lo mejor, como no existirían tantos chuipones españoles viviendo a costa de los impuestos que pagamos los catalanes para que vosotros vivais mejor, no nos haría falta vender tanto....y esto, te lo has parado a pensar tu? o vas a decirme que esta no es la realidad, apoyandote en realidades absurdas para justificar la continua expoliación a la que someteis a Catalunya durante siglos, hablas de nacionalismo y no aceptas que tu eres tan nacionalista o peor aún, nosotros respetamos el derecho de cualquier pueblo a la autodeterminación, la ESPAÑA PROFUNDA NO LO RESPETA, quien es más nacionalista? has olvidado que los catalanes somos españoles POR OBLIGACIÓN, quiza deberías leer algo de historia, para entender quien somete a quien, quien necesita de quien, te has parado a pensar tu lo que sería del estado español sin los impuestos a los que someteis a Catalunya durante siglos??, publícalo si quieres, es otra manera de ver las cosas, no te parece??

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