domingo, mayo 08, 2011

Espejismo nº 9


Con esta luz tenue veo mis nudillos
como copas de balón repletas de ginebra,
transparentes, rotos,
venas, arterias, bombeando
ítems silenciosos del desamor y la mala suerte.

Con un millón de euros podría comprar un infinito puente
que nos uniera en la distancia preciosa
sin que importaran las palabras no dichas.

Cógeme de la mano y espera;
tal vez hoy, mañana, dentro de un año,
te daré la razón, te ataré de nuevo a mis deseos.

Cógeme de la mano y cruza esta carretera
llena de polvo añejo y lujuria inconstante.

Tengo la cabeza llena de palabras vacías
y de nombres de otras que nunca podrán llenar tu ausencia.

--

El título de este poema es, por supuesto, un guiño a mi grupo (español) favorito de todos los tiempos, 091, y a su letrista, José Ignacio García Lapido. Hubo un espejismo número 7, y también un número 8 (la única canción del grupo cantada íntegramente por José Ignacio), y ahora por fin el noveno, mucho más modesto: el mío.

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