jueves, agosto 11, 2011

De maíz


Y con sus garras el Leviatán asfixia y mata,
como predijeron Auster, Hobbes, Mastodon y Jehová.
Él sube la mano blanquecina sosteniendo un corazón inflamado
y lanza una jabalina sangrante
hacia un campo de desechos sembrado de escarcha.

Si te fijas ves que no es más que semen que se desperdicia,
ámbar gris de un cachalote olvidado, al que creían extinto,
protagonizando cuentos, haciendo furtivas apariciones
en sueños de desamparadas niñas de pelo suelto, lacio, moreno,
piel oscura, manos flacas
(de esas que lloran cada noche al recordar
un marido futuro y calvo de nombre bisílabo),
tocándose unos pechos apenas floridos
de la incertidumbre.

Es entonces cuando el gigante cetáceo sonríe a destiempo
y la gente aplaude y las chicas lloran.

Hay un niño gordito y con gafas en primera fila de butacas
que sorbe mocos ahumados sintiéndose uno con la ballena gigante y barbuda,
mascando ya sus próximas pesadillas de niñitas aullantes de desconsuelo.

¿Qué es lo que gritan, madre? ¿Qué es?
¿Acaso mi nombre bisílabo anclado a un epitafio que no leerá en voz alta
nadie?

---

Blogger se carga el puto formato del texto. Si alguien tiene el más mínimo interés, que pregunte.

2 comentarios:

cristina dijo...

Yo tengo interés.
Me inquieta bastante.

VMGB dijo...

Ya será menos. Como nos veremos esta semana, te explico. :)

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