miércoles, noviembre 30, 2011

Towerseed

Joder, el odio.

Tuviste que elegir el camino difícil,
el que va paralelo a mí.

Aivá (sic)

Así que te lo han dicho.
O lo has intuido.

Has tardado lo tuyo en captar la idea, en conocer la debilidad,
en abrir unos párpados cansados, en respirar y morderte la lengua.

Y hacerte sangre. Por mi culpa.

(Son cosas que pasan)

Como las semillas que germinan. Como las semillas que germinan.

martes, noviembre 29, 2011

Sorprendente

Y, de repente, va y pasa. Y uno que creía que ya estaba curado de espanto y que se había vuelto un cínico profesional con la edad.

miércoles, noviembre 23, 2011

Inception

Medita acerca de todo lo que he dicho. No creo en el valor de las palabras, pero sí en su poder.

Sacra Corona Unita

Desde entonces siempre concibo grandes proyectos y mayores esperanzas.
Desde entonces, intento no esperar nada.
Y sin embargo, lo espero todo.
Me esfuerzo en esperar nada. Y te sigo esperando.

(De un libro de poesía que estoy corrigiendo. No conozco el nombre del autor, pero me han gustado estos últimos versos)

domingo, noviembre 20, 2011

viernes, noviembre 18, 2011

The Big Bang Theory

Hay amores que son inmortales, y los hay de dos tipos:

-Los que son imposibles. Esos se recuerdan siempre y te acompañan hasta la tumba. Un puñado de recuerdos o de deseos frustrados. Tal vez un par de encuentros torpes, quizá ni siquiera un beso. Aquella vez que coincidieron las miradas, que ella rió un chiste de él o él completó una frase de ella. O un roce de manos, o una sonrisa furtiva. Un algo pequeño y deshecho que convirtió en un momento, y sólo por un instante, lo imposible en posible. Luego la realidad lo sepultó, pero en las mentes quedó ese amor que pudo ser y no fue. Un amor inmortal, después de todo, pues no hubo roce ni rutina que lo pudiera destruir. Un amor que, aunque durara años, siempre parecía nuevo, a estrenar, pues estaba compuesto de retazos de nada o trozos de muy poco.

-Los que son posibles y ocurren, pero son frustrados sobre la marcha antes de que aparezca el deterioro del paso de los años. Sobre todo si uno de los amantes va y, vaya ocurrencia, se muere.

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Otra teoría peregrina de los últimos días y semanas construida a base de escuchar a la gente. No de oírla, sino de escucharla.

miércoles, noviembre 16, 2011

Analogía

Tenía una analogía genial entre todo el caos alrededor mía y la razón por la que perdió el Eje la Segunda Guerra Mundial, pero la mayor parte me la dejé en el autobús, olvidada en las ventanas laterales en donde la escribí aprovechando el vaho de la mañana.

Arte efímero e ideas efímeras.

Pero es evidente que Alemania perdió la guerra por dos razones principales: la primera, por falta de paciencia. La segunda, por ir de la mano de aliados incapaces o incómodos.

La paciencia, ay, la paciencia: si Alemania hubiera esperado a 1940 o 1941 para empezar sus planes de conquista habría arrasado completamente el continente. Para entonces ya habría tenido material bélico de sobra, sus hombres habrían contado con muchos meses más de entrenamiento y, lo principal, las reservas de carburante y alimentos habrían bastado para la contienda. Material bélico y entrenamiento ya tenían, pero nunca están de más; sin embargo, el tema del carburante y los alimentos fueron decisivos, pues cuando aún no estaban dominados los enemigos occidentales (el Reino Unido todavía resistía) se vio empujada a la conquista del Este para hacerse con los campos de cultivo y las refinerías soviéticas. La guerra se perdió ahí. Pero también fueron determinantes los aliados del Eje: por un lado, Italia demostró ser un lastre, lanzándose en campañas estúpidas y poco relevantes para los alemanes. Pero una vez que abres un frente tienes que ganarlo si no quieres perder la posición estratégica inicial, por lo que Alemania desperdició material humano y bélico en lugares como África o Grecia para enmendarle la plana a Mussolini y el resto del inepto Estado Mayor italiano.

Y lo de Japón tampoco ayudó, por supuesto. Sin Japón en el tablero de juego, los Estados Unidos habrían tardado tal vez demasiado en animarse a unirse a la partida.

Si hay que ir a la guerra, hay que hacerlo en el momento justo. Y aunque suene a perogrullada, mejor solo que de la mano de aliados que sean más un incordio que una ayuda.

Si vis pacem, para bellum, que siempre gusta acabar con un latinajo.

lunes, noviembre 14, 2011

Surrender

Debería ser nuestra canción, pero nos empeñamos en escuchar la música que tocan otros.

Y yo tengo tantísimo frío y tantísimo miedo.

Caos

El caos no se crea ni se destruye.

domingo, noviembre 13, 2011

20-10

Tú lo tienes todo que ver en una de esas tres cosas que dije que nunca haría pero finalmente hice.

viernes, noviembre 11, 2011

miércoles, noviembre 09, 2011

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