sábado, mayo 12, 2012

Xenilera


Con la boca pequeña dices "ven"
y con la mano grande das una palmada en la espalda.
Y yo voy retozando a tu regazo
de pechos pequeños y caderas minúsculas.

No me importa.

Mil veces que me llamaras,
mil veces que respondería inquieto.

No por el sabor de una boca que desconozco.
No por el tacto de tu piel morena.
No, desde luego, por la sonrisa que al orbe regalas.

Fuego es tu voz en mi memoria, niña,
incandescentes son los pasos que he dado hasta tu lecho.

Con solo estar respirando tu aire sobrante
mi yo más evanescente te rinde la pleitesía
plena
voraz
e infame
que con felicidad me avergüenza.

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