viernes, noviembre 28, 2014

Ahora

Ese último instante en que te tuve
se transformó, verbigracia en un momento eterno:
tú sobre mí en una lucha constante,
en una lucha valiente, pues
ya éramos poco menos que nada.

Y al acecho de la noche
cabalgamos nuestra rebeldía,
nuestra juventud asalariada.

Tú sobre mí, llorando lágrimas del último adiós,
y yo recibiéndolas indolente.

Que se pare el tiempo. Ahora.
Estoy montando la yegua clara,
la yegua gris, la yegua
que deslumbra.

Que se acabe el tiempo, porque
el sonido de nuestros genitales angostos
estremece mi beso.

domingo, septiembre 28, 2014

Aduladora


La bien pagada añora las cosas sencillas del pasado
-vestir de luto, vestir de fiesta, la verbena, el algodón de azúcar-
mientras se lustra unos zapatos de charol raídos.

Los llevaba puestos cuando el primer beso. 
Estarán con ella para siempre. 

Tiene marcas en los labios de morder carne y masticar rabia
-esa ira mal contenida de futuro mal encauzado-
y ojeras tan grandes como el Mar Negro.

Las llevaba puestas cuando el primer beso.
Estarán con ella para siempre.

Los planes de vida sucumbieron a la propia vida
-casa propia, un árbol frutal, un amor que perdure-
y el miedo a la muerte es un ladrón que acecha.

Los llevaba puestos cuando el primer beso.
Y estarán con ella para siempre. 

Campos de fresas para siempre


Escuchas las gotas en el tejado de la vieja casa
y el edredón empapado en sudor se convierte en escudo.

Debajo de esta cúpula los truenos no me alcanzan.

Pero el rayo te golpea en el pecho, y lloras,
y sigue lloviendo contra las tejas polvorientas,
el agua de lluvia formando geniles, dauros y beiros por el canalón,
encharcándolo todo,
anegándolo.

Estas plantas de tu jardín necesitan que las riegues,
te decía a veces la abuela mientras se ajustaba el batín,
pero demasiada agua las ahogará,
no brota la flor de la planta muerta.

Al abuelo todo esto no le interesaba,
escondido detrás del diario gruñía, y sus gruñidos
(esquirlas de sabiduría mal descifradas),
nos habrían podido decir, de querer escucharlos,
que daba igual que naciesen o no,
que las flores están muertas desde la semilla,
que ninguna rosa permanece, que ninguna azalea perdura.

Y el rayo sigue golpeando tu pecho.
Y tú sigues llorando bajo la tibia armadura.

Los riachuelos lo inundan todo, arrastrando insectos,
llevándolos en volandas hacia el Valhalla de los bichos que nadie quiere,
que nadie añora.

¿Quién se acordará de mí mañana si hoy muero?
¿Habrá Valhalla, Paraíso o Infierno para el nieto
que no escuchó las lecciones de jardinería,
que no echó cuentas a los reproches sordos,
que siempre quería ser el primero cuando quedaba último?

Los abuelos hace tiempo que sucumbieron al tiempo destructor,
y quedé yo, semilla malnacida,
no sé si estarían orgullosos de la vida a trompicones,
o si tal vez pensaran quién es este que habla, quién
el que se esconde, quién el que canta, quién

quién

¿Y qué soy yo sino otro río que no va a ninguna parte?
¿Quién sino un insecto que se deja llevar hacia la muerte?
¿Cómo diferenciar el brote que no florece de mi vida?

Escucho las gotas en el tejado de la vieja casa.
El patio está anegado y yo desaparezco entre las sábanas,
cubierto, muy cubierto,
invisible entre mantas que chorrean miedo,
decepción,
desencanto,
tantas palabras marcadas en rojo
que ni los rayos pueden aniquilarme ya,

pues ningún poder tienen
sobre las cosas muertas.

viernes, septiembre 12, 2014

Raritan Express

Vida son los gritos de mi hija a la mañana,
sus ojos congestionados por el vapor del baño,
sus manitas aferrando un pato de goma,
las piernas enroscándose en mí, amarrándome.

Vida es su boca gritando "papá",
aun bizqueando, aun no reconociéndome.

Sus deditos en mi boca gritan amor, padre, dios mío,
al compás del corazón que late desbocado en su presencia.

Vida son mis ojos en sus ojos.
Vida es su boca en mi boca.
Vida es su sola presencia
su sola presencia rubia
su sola presencia rubia de ojos azules.

Su única mirada asesina mis sentidos.



lunes, mayo 26, 2014

Resultados de PODEMOS en el Área Metropolitana de Granada



Más del 10% del total en Nívar, Cenes de la Vega y Huétor Vega.
Menos del 3,5% del total en Láchar, Dudar y Güéjar Sierra.

En breve subiré el mapa con el voto combinado PODEMOS+IU+PRIMAVERA EUROPEA.

lunes, mayo 12, 2014

Efeméride


Es tras la captura cuando el pez,
ahíto de aire, pleno de muerte,
boquea, boquea y vive
por una última vez,
saltando en su desesperación 
hacia una libertad que no llega. .

Y, sin embargo, 
es ese postrer brinco
la única posible ruta
hacia el agua salvadora,
la costa que rejuvenece,
el litoral vivificador. 

Qué difícil para un pez apresado
que da saltos en una cesta
devenir en ave fénix
al contacto de la playa amarga. 

viernes, abril 18, 2014

El día de Pentecostés

Eras una bola blanca y con dientes al poco de nacer,
algarabía perpetua de arañazos, maullidos, saltos y cabriolas,
reflejado en tus pupilas azules
hasta el mínimo movimiento del insecto más minúsculo del más breve rincón.

Y, breve como eras,
abrías las fauces como tigre en Bengala, hambriento, carcajeante;
maullabas como si el mañana no existiera;
hincabas las uñas en el suelo calcáreo con insistencia monótona.

Lo impregnabas todo con tu luz de bebé peludo y cuadrúpedo,
ahora me doy cuenta.

Dormías abrazado a mí, hacías de mi pierna
almohada perpetua y pijama. Y yo,
henchido de orgullo,
les decía a todos: "ahí está mi gato,
es mi gato, es mío".

Siempre quise tener un animal de compañía,
un algo inquieto
que me devorara,
un ser animado sociable amoroso saciado
al que abrazar en noches de incertidumbre,
al que culpar de todos los males.
Un alguien incierto al que besar en la nuca
cuando los nudillos quedaran blancos de rabia.

Quizás,
una tabla de salvación que no pudiera
responderme,
ni afearme la conducta.

Tú eras perfecto en tu anatómica felinidad,
pequeño gato nacarado
de ojos color cielo, boca rosácea, entrañas corruptas.

Y yo era perfecto en contacto contigo
y la salvaje mezcla de tus genes,
con tu ronquido cada madrugada, enhebrado en suspiros.

Echarte de menos
es un agravio para lo que mereces,
maldito-bendito salvavidas,
tesoro vestido de pelaje,
hermoso como tu sombra.

Hermoso como solo tu sombra.

miércoles, enero 01, 2014

Carta a los Tesalonicenses




Existe, yo lo he atisbado,
en noches de dolor inmenso plegado en mi pecho:
es un gato del color pardo que tienen
las tisanas de Sábado Santo,
los Maitines en cualquier lugar obsceno,
la aquilatada levedad de la madrugada
o el fatuo deseo de los besos no entregados.

Hay mil plañideras que marchitan mi gozo
con sus suspiros mal llevados. Son
(porque lo son)
rameras de bajísima estofa
que murmuran
sandeces, lindezas, enigmas lejanos
de oscuridad y muerte.

Huelen a azufre, sangre, sal y humo.
Huelen como el mismísimo pelasgo que desangró a Medusa
con brazos desnudos, descubierto pecho
y cicatrices trocando en nada su alma incorrupta.

Son insomnes como la dicha o como el desvelo del condenado.

Están ausentes como el padre ante el paredón.

Existe, yo lo he atisbado,
con manos enguantadas de luto eterno:
es un gato del color pardo que tienen
la muerte, la deshonra, el qué dirán,
la desdicha, la fatiga, el homicidio,
el desdén de una hermana que te descubre ajeno
o el tenebroso murmullo de la mala suerte.






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