sábado, mayo 30, 2015

E.

Tan pequeño como un puñado llegaste a la vida,
una incógnita en ti mismo.

Eras, pero a la vez, no eras, entiéndeme.
El primero, y el segundo, y el único.
Los ojos de tus padres entornados sobre tu estampa
magnífica e insignificante.

Cada respiración tuya es un desgarro,
cada bocanada de aire, si es en tu boca,
es el milagro pleno, la absoluta dicha.

Tienes que luchar, te obligo a hacerlo,
y serás un guerrero inquieto de noches oscuras.

Tienes que luchar, no me obligues a
pedirle a un dios que ni deseo, ni escucho, ni
venero
a que te dé vida, esperanza,


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